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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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Construyendo un orden internacional más democrático Antonio Patriota Boutros-Ghali, quien fuera secretario general de las Nacio­nes Unidas y cuyo centenario se celebra este año, merece ser recordado por defender la noción de que los principios democráticos, además de ser valiosos en el ámbito nacio­nal, también deben considerarse instrumentos fundamen­tales del sistema multilateral y del orden internacional. Esta noción puede encontrarse en tres documentos semi­nales que llevan su impronta, a saber, la Agenda para la paz de 1992, la Agenda para el desarrollo de 1994 y, por úl ­timo, la Agenda para la democratización de 1996(divulga ­da poco antes del final de su cargo). Ahora que la comuni­dad internacional se enfrenta a tensiones renacientes entre las grandes potencias y que los fundamentos de la seguri­dad colectiva consagrados en la Carta de las Naciones Uni­das están siendo erosionados por impulsos unilaterales, no debe desaprovecharse la oportunidad que ofrece la Cumbre del Futuro, convocada por el actual secretario general An­tónio Guterres para septiembre de 2024, para forjar un nue ­vo, mejorado y más democrático orden internacional. Derecho internacional y armas nucleares Hay dos temas fundamentales que, en este contexto, de­ben tenerse en cuenta: la importancia del respeto universal por el derecho internacional; y la necesidad de mecanis­mos de toma de decisiones representativos e incluyentes, incluyendo aquellos relacionados con la promoción de la paz y la seguridad. Del mismo modo en que resulta inacep­table que los ciudadanos más influyentes de una sociedad democrática se sitúen a mismos en un plano que esté por encima de la ley, sería intrínsecamente injusto y anti­democrático admitir un sistema internacional en el que los más poderosos en el ámbito militar o económico le falten al respeto, a su antojo, a los compromisos internacionales. Por desgracia, las infracciones se han convertido en un fe­nómeno casi habitual, incluso por parte de quienes tienen responsabilidades especiales por su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad. La invasión de Ucrania por parte de la Federación Rusa, ampliamente con­denada, no es un hecho aislado en este sentido. La historia posterior a la Segunda Guerra Mundial ofrece numerosos ejemplos de incumplimiento a las disposiciones medulares de la Carta de las Naciones Unidas relacionadas con la inadmisibilidad del uso de la fuerza, salvo en legíti­ma defensa o por autorización del Consejo de Seguridad. Las últimas décadas ofrecen múltiples ejemplos de enfo­ques selectivos a la hora de defender la integridad territo­rial o rechazar intervenciones militares no autorizadas. Esto no hace sino aumentar la responsabilidad de quienes han demostrado ser coherentes en estos asuntos, quienes no deberían dudar en ejercer un papel de liderazgo en la promoción de un nuevo compromiso en favor de la adhe­sión no selectiva al derecho internacional como un paso necesario hacia la construcción de un mundo más pacífico. Además, a medida que las alusiones al uso de armas de destrucción masiva se hacen ominosamente frecuentes, se hace necesaria una conciencia más aguda ante la amenaza que supone un comportamiento temerario que podría po­ner en peligro la supervivencia misma de la humanidad. Los países que disponen de tales armas están de acuerdo en que una guerra nuclear no se puede ganar 1 . A pesar de esta constatación, la proliferación tanto horizontal como vertical sigue siendo un motivo de preocupación importan­te. No es de extrañar que ya haya entrado en vigor el Trata­do sobre la prohibición de las armas nucleares( TPAN ). Esto refleja la posición de diversas naciones con respecto a este tema: un sector importante que no posee ni tiene la inten­ción de desarrollar armas nucleares y que no puede simple­mente desestimarse. También deben tenerse en cuenta otras iniciativas, como las propuestas en el informe de la Junta Consultiva de Alto Nivel sobre un Multilateralismo Eficaz( HLAB , por su sigla en inglés)(Junta Consultiva de Alto Nivel sobre un Multilateralismo Eficaz( HLAB ), 2023). La propuesta de que la Cumbre del Futuro circunscriba el compromiso de que los Estados con armas nuclearesno sean los primeros en utilizarlas, junto con procesos de ve­rificación exhaustivos e independientes, reviste especial im­portancia. La doble amenaza que suponen las armas de destrucción masiva y el incesante calentamiento global constituyen de­safíos contemporáneos que nadie puede permitirse ignorar. Sin embargo, las organizaciones de la sociedad civil no muestran el mismo nivel de compromiso ante ambos pro­blemas. El pasado noviembre, tres mil ONG fueron acredi­tadas para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático( COP 27, por su sigla en inglés) en Sharm el-Sheikh. Si el mismo celo por combatir el calentamiento global se invirtiera en una movilización por la paz y contra el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, una 1 Declaración conjunta de los dirigentes de cinco Estados con armas nucleares sobre la prevención de la guerra nuclear y la elusión de la carrera armamentística(2022). Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 75