Mercosur–Estados Unidos y el éxito o fracaso del mismo depende crucialmente de la posibilidad de llegar a acuerdos entre estos actores. Uruguay, al pertenecer al Mercosur, está participando de la mesa de negociación bilateral más importante del proceso de construcción del ALCA. Desconocer o soslayar esta realidad representaría un grueso error de parte de la política exterior uruguaya. El progreso de las negociaciones bilaterales se encuentra fuertemente condicionado por la oferta arancelaria presentada por Estados Unidos y por las restricciones que impone el mandato negociador fijado por el gobierno de este país( Trade Promotion Authority, TPA), el que, entre otros aspectos, establece la lista de«productos sensibles», entre los que, por cierto, se encuentran productos de gran importancia para Uruguay y para nuestros socios del Mercosur. Los lineamientos establecidos en la TPA limitan fuertemente los márgenes de maniobra de Estados Unidos. Además, la oferta arancelaria presentada por Estados Unidos al Mercosur es la más limitada que este país ha presentado en el marco de las negociaciones del ALCA. Esto es cierto tanto para los productos agrícolas como para el resto de los productos industriales. El ALCA y la política comercial del Mercosur Para los países del Mercosur la posibilidad de alcanzar un acuerdo satisfactorio en el marco de las negociaciones del ALCA implica reafirmar un compromiso firme y creíble con la existencia de la Unión Aduanera y con la profundización del proceso de integración en la región. La existencia de una política comercial común, muy particularmente el restablecimiento de la disciplina del Arancel Externo Común, y la cohesión de los países del Mercosur representan aspectos claves para el éxito de una negociación como la que está planteada en el ALCA. El Mercosur puede negociar como bloque con terceros sólo si los socios asumen el compro22 miso de darse un trato discriminatorio y preferente respecto a terceros, y esto sólo es posible si se emprenden con decisión las acciones tendientes a la concreción de una política comercial común y la plena vigencia del mercado ampliado. La consolidación del Mercosur surge, de este modo, como un requisito necesario para el avance del proceso de liberalización continental. Desde la perspectiva uruguaya es impensable la existencia de un ALCA que sustituya al proceso de integración y cooperación regional con nuestros socios del Mercosur. La manera de avanzar de forma realista del punto de vista político, es entender a estos dos procesos como modos complementarios que deben contribuir a una mayor y mejor integración de nuestros países en un contexto económico internacional crecientemente competitivo. Debe tenerse en cuenta, asimismo, que el establecimiento de una Zona de Libre Comercio a escala continental, como se ha pretendido alcanzar desde el inicio mismo de las negociaciones del ALCA, representa para nuestro país una erosión de las preferencias comerciales en el ámbito del Mercosur, fundamentalmente en el mercado brasileño. Este es un elemento a tener en cuenta a la hora de evaluar la conveniencia del ALCA, estrictamente desde el punto de vista del interés nacional uruguayo. Comercio, Inversiones y los«temas de Singapur» El ALCA, aún después del resultado de la reunión de Miami, no es una mera negociación tendiente a la liberalización del comercio. Sin embargo, el balance entre beneficios y costos que obtenga cada uno de los países participantes en el proceso en el plano comercial determinará su disposición a suscribir el acuerdo. Aunque se quiera negar el carácter mercantil del ALCA, las ventajas y desventajas que Uruguay logre resultarán decisivos para evaluar la conveniencia de alcanzar un acuerdo con los otros socios comerciales, especialmente con Estados Unidos.
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Uruguay en la región y en el mundo : conceptos, estrategias y desafıós
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