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Uruguay en la región y en el mundo : conceptos, estrategias y desafıós
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Por ello, para los países del Mercosur los tópi­cos de la agenda de negociación comercial tra­dicional(acceso al mercado, aranceles, bienes agrícolas, medidas antidumping, etc.) se en­cuentran en el centro de su disposición a acor­dar y, por ende, resultan fundamentales para el éxito de las negociaciones. El tema del acceso al mercado es clave, porque muchos de los pro­ductos que forman parte de nuestra oferta ex­portable están sujetos a elevados aranceles en muchos de los países que están participando de las negociaciones del ALCA. De hecho, nu­merosos productos están sujetos a barreras no arancelarias en el mercado de Estados Unidos. Debe tenerse en cuenta, por otra parte que importantes rubros de las exportaciones del Mercosur(por ejemplo, textiles, vestimenta y calzado) se encuentran en una posición desfa­vorable comparado con los países de América Central y el Caribe, que gozan de preferencias en el mercado de Estados Unidos. Los aspectos relativos al tratamiento de la in­versión, las compras gubernamentales y los otros«temas de Singapur» se encuentran, tam­bién, en la agenda del ALCA, pero no debe perderse de vista que las concesiones que el Mercosur realice en estas materias deberán estar compensadas por beneficios tangibles en el plano estrictamente comercial. Difícilmente sea aceptable para el Mercosur el otorgar con­cesiones en temas«no comerciales» compa­rables a las realizadas por Chile en el Tratado de Libre Comercio suscrito recientemente con Estados Unidos, si no se produce un cambio sustancial en materia de acceso a mercado para nuestros principales productos de exportación. El ALCA y las negociaciones multilaterales El proceso del ALCA se encuentra estrecha­mente relacionado a las negociaciones que se desarrollan en la Organización Mundial de Co­mercio. El vínculo implica que los eventuales avances que se produzcan en el ámbito multilateral condicionan de manera decisiva el campo que queda abierto para la negociación en el ALCA. Existe un amplio espectro de temas que, dificil­mente, podrían discutirse bilateralmente y mu­cho menos abordarse en un ámbito como el ALCA, donde se superponen múltiples negocia­ciones bilaterales. En concreto, una parte impor­tante de la agenda de temas agrícolas que inte­resan a nuestro país, y a nuestros socios del Mercosur –como el caso de las políticas de apo­yo interno a la producción y los subsidios a la exportación– ofrecen pocas posibilidades para que se produzcan progresos en el marco de negociaciones bilaterales. Si en la OMC los pro­gresos son limitados en estas materias, se verá notoriamente reducido el alcance del ALCA. Lineamientos y aportes para la toma de decisiones El primer aspecto que debe ser subrayado al fijar posición sobre el ALCA es que nuestro país debe reafirmar su voluntad de negociar con«voz única», junto a Argentina, Brasil y Paraguay, como ha ocurrido hasta el presen­te. Nuestras mejores oportunidades para ex­traer beneficios del proceso de liberalización continental en curso están asociadas al man­tenimiento de una estrategia de política exte­rior de este tipo. Esto se vuelve particularmente relevante si se tiene en cuenta que la concre­ción del ALCA, aún en sus versiones menos «profundas», podría erosionar de manera sig­nificativa nuestras preferencias en los merca­dos del Mercosur. Desde el punto de vista político la profundización del Mercosur y el progreso de las negociacio­nes en el marco del ALCA deben concebirse como procesos complementarios: ambos deben contribuir a mejorar la inserción de nuestros paí­ses en un mundo crecientemente competitivo y globalizado. Para Uruguay, y para nuestros socios del Mercosur, quedar excluidos del ALCA podría acarrear costos. Esto no implica, sin embargo, que cualquier resultado de las negociaciones pueda considerarse como satisfactorio. Nues­tros intereses para participar del acuerdo final sólo estarán contemplados si se producen me­23