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El juego mundial por cuellos y puños : la finalización del acuerdo sobre los textiles y el verstido (ATV) agrava las divisiones sociales
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se acordaron siempre normas especiales. Eso se debió a que durante la década de 1950, las importaciones ba­ratas, especialmente de Japón y Hong Kong, ya ejer­cían presión sobre la industria textil y del vestido de los países occidentales, especialmente Estados Uni­dos, frente a lo cual los gobiernos afectados introduje­ran medidas proteccionistas. De manera que mientras impulsaban activamente la prohibición de las restric­ciones cuantitativas(es decir, cuotas) en el comercio mundial dentro del GATT, estaban negociando acuer­dos de períodos fijos(al principio voluntarios) con los competidores asiáticos sobre la restricción de exporta­ciones de textiles y prendas de vestir a los Estados Unidos y Gran Bretaña. Luego, en la década de 1960, a través del Acuerdo sobre el Algodón para la reglamen­tación del comercio de textiles de algodón, éstos fue­ron colocados inicialmente sobre bases multilaterales, por un período de once años. El Acuerdo sobre el Algodón permitió a los países importadores restringir el crecimiento de las exporta­ciones de sus países proveedores a un máximo de 5% anual en casos de«alteraciones comerciales en gran escala». 3 Es así que se creó un marco multilateral para las restricciones comerciales bilaterales, el cual representó una violación fundamental de los princi­pios del GATT. Si bien esos acuerdos restrictivos para las exportaciones mejoraron las oportunidades de las industrias occidenta­les para sobrevivir en el corto plazo, simultáneamente pro­vocaron un aumento de la internacionalización de las estructuras de producción. Para poder eludir, por ejem­plo, las restricciones a la importación en el mercado esta­dounidense, los productores japoneses de la industria textil y del vestido transfirieron su producción a otros países asiáticos. El creciente número de países producto­res, pero también la cantidad cada vez mayor de materia­les no abarcados por el Acuerdo sobre el Algodón, impli­caron que sus efectos pronto se agotaran. Sin embargo, los países industrializados no estaban pre­parados para integrar el comercio de los textiles y las prendas de vestir en el GATT, que, como parte de las rondas de reducciones arancelarias de la década de 1960 y 1970, habían hecho avances enormes hacia el libre comercio(la Ronda de Kennedy acordó reducir los aran­celes a la mitad entre 1964 y 1967, en etapas acompasadas; la Ronda de Tokio decidió reducirlos aún más, en un tercio entre 1973 y 1979, y eliminar los obstá­culos comerciales no arancelarios). Los Estados de la Comunidad Europea, en especial, ejercieron gran pre­sión durante principios de la década de 1970 y reclama­ron una reglamentación más amplia. Cerrando el círculo: el Acuerdo Multifibras(1974 1994) Y así, los países industrializados, al propulsar el Acuer­do Multifibras(AMF), intentaron cerrar el círculo: que­rían contribuir a la expansión del comercio, reducir los obstáculos en el comercio mundial y lograr la liberaliza­ción progresiva del comercio de los textiles y de la ves­timenta y, al mismo tiempo, asegurar el desarrollo regu­lado y evitar trastornos en determinados mercados de exportación e importación. El AMF fue hecho siguiendo totalmente el modelo del Acuerdo sobre el Algodón, pero, a través de la intro­ducción de numerosas categorías, abarcó una gama de productos textiles más amplia, integró la producción por ese entonces en auge de las fibras sintéticas y, después de 1986, productos de determinadas fibras vegetales. Estableció el marco multilateral de acuerdos bilaterales y permitió a los países exportadores un máximo de creci­miento anual del 6% en las categorías especificadas por los países importadores. Sin embargo, a menudo los paí­ses importadores incluso lograban eludir este 6% con la ayuda de acuerdos bilaterales y cláusulas de exención. 4 Los países en desarrollo habían querido impulsar una tasa de crecimiento anual del 15%, pero no alcanzaron su objetivo. 5 Los casos conflictivos se resolvieron con un organismo de supervisión, el«Órgano de Supervi­sión de los Textiles», que tenía una función de monitoreo e información. Inicialmente, el AMF fue aprobado por un período de cuatro años, pero luego fue renegociado varias veces –haciéndose cada vez más restrictivo–, y se amplió hasta abarcar nuevos productos(1977, 1982, 1986, 1991) de manera que, al final, estuvo en vigencia durante 21 años. Por cortos intervalos, con frecuencia anualmente, se renegociaba la«compleja red de cuotificaciones bilaterales» 6 . En los últimos años,«so­lamente» seis miembros del AMF(la Comunidad Econó­mica Europea, Finlandia, Canadá, Noruega, Austria y los Estados Unidos) aplicaron cuotas que estaban casi ex­clusivamente destinadas a actuar como una protección contra las importaciones de países en desarrollo. Suiza y Japón, también miembros del AMF, no aplicaron cuo­tas. Suecia eliminó todas las cuotas en 1991 y se retiró del AMF. No obstante, reintrodujo la cuotificación cuan­do se integró a la Unión Europea en 1995. En el último año de su funcionamiento, 1994, el AMF tenía 44 miem­bros. Era menos de la mitad de la cantidad de miembros del GATT. Pero tuvo impactos para la mayoría de los miembros del GATT con intereses en el comercio de los textiles y de las prendas de vestir. También China, que no era uno de los países socios contratantes del GATT, estaba incluida. 11