trabajadores –predominantemente mujeres jóvenes– son llevados al borde del agotamiento y a los pocos años son reemplazados por nuevos empleados. La suma de conocimientos que adquirieron se limita al mero arte de la supervivencia. Por otro lado, la ofensiva mundial para aumentar la competitividad también provoca un mayor avance tecnológico en la producción y, por consiguiente, una reducción importante de trabajos poco calificados, lo que, a su vez, afecta principalmente a las mujeres. Es por eso que sindicatos tales como el FITTVC, el«Foro Laboral Filipino más allá del AMF», los participantes de una conferencia organizada por la Fundación Friedrich Ebert en setiembre del 2002 en Singapur sobre el ingreso de China a la OMC, las organizaciones no gubernamentales TIE–Asia y Sweatshop Watch/EE.UU. reclaman capacitación y nuevos programas de educación para trabajadores de la industria de los textiles y del vestido, ya que solamente esto mejorará sus posibilidades en el mercado laboral y les permitirá escapar de la dependencia de trabajos mal remunerados. Pero, ¿cuáles serían las consecuencias a largo plazo si todos siguieran la misma estrategia? Como resultado del progreso tecnológico habría una sobreproducción mundial y caída de precios, recortes de los puestos de trabajo y de las normas sociales así como eliminación de puestos de trabajo ocupados por mujeres. La mayoría de los trabajadores terminarían perjudicados en caso de que se siguiera esta estrategia. Conclusión: En el marco del escenario referido anteriormente, el aumento de la productividad sólo es posible para unos pocos y, en un contexto donde los grandes mercados de ventas están saturados, sólo tendría sentido si contribuyera a resolver la falta de suministro en los textiles y el vestido de los países del Sur y el Este. Es por eso que es necesario mejorar el desarrollo regional de esos países. Eso podría lograrse a través de la diversificación industrial de los países en desarrollo, en la medida que no sean enteramente dependientes de la producción para la exportación. En todo caso, el trabajo digno debe ser la práctica habitual en las«zonas francas de exportación», e incluso brindar capacitación y mayor educación para los trabajadores así como espacio para organizarse en la industria de los textiles y del vestido. Seguridad social y trabajo digno Cuando los mundos de la política y el comercio en las naciones industrializadas exigen que los países en desarrollo cumplan las normas sociales, hay motivos fundados de sospecha de que en realidad están aprovechando convenientemente esas normas a favor de sus propios intereses proteccionistas. Ya que, más que otra cosa, fue la presión de los costos en esos países industrializados lo que causó la espiral a la baja de las normas sociales en los países en desarrollo. Es por eso que, en los últimos años, numerosos países en desarrollo han objetado, por ejemplo, la admisión de las normas sociales en la OMC. Sin embargo, varias organizaciones reclaman reglamentaciones vinculantes para la aplicación de la seguridad social y el trabajo digno, no solamente en la industria de los textiles y del vestido. En su informe de clausura de febrero del 2004, la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización de la OIT, junto con su reclamo de medidas para la aplicación de las normas fundamentales del trabajo, también reclama un nivel mínimo de seguridad social. El FITTVC define sus objetivos a largo plazo como la aceptación vinculante de las normas laborales internacionales en todos los acuerdos comerciales multilaterales y bilaterales, en los acuerdos de inversión y estrategias de desarrollo para las industrias, acompañada de mecanismos de recompensa y sanción(FITTVC 2.9.03). El CIOSL tiene el compromiso de establecer un comité especial sobre la OMC para afianzar normas sociales y ambientales en todos los acuerdos y estructuras de la OMC. Todos los acuerdos de la OMC deberían ser examinados desde un principio para analizar, antes de aplicarlos, si contribuyen a los objetivos de combatir la pobreza y asegurar las condiciones de trabajo digno. La Declaración del Foro Internacional de Solidaridad de Dhaka, de agosto del 2003, establece que el principio máximo de todas las negociaciones de la OMC debería ser combatir la pobreza. Los participantes de la Conferencia hablaron a favor de establecer programas de redes de seguridad social, que deben ser financiadas no solamente por los gobiernos sino también por los empleadores. El« Foro Laboral Filipino más allá del AMF» incita a las empresas a que contribuyan con esos programas de gobierno. 54
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El juego mundial por cuellos y puños : la finalización del acuerdo sobre los textiles y el verstido (ATV) agrava las divisiones sociales
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