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El juego mundial por cuellos y puños : la finalización del acuerdo sobre los textiles y el verstido (ATV) agrava las divisiones sociales
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Conclusión: La protección social y el trabajo decente deben estar regulados de manera vinculante a escala internacional. Como este re­quisito es contrario a lograr un aumento de la competitividad, no es una preocupación princi­pal de las propias industrias ni de los«Estados competidores». El grupo de presión que apoya esto se restringe en gran medida a los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales, cuya cooperación, teniendo en cuenta su falta de poder, es aún más importante. Género y globalización La seguridad social y el trabajo digno, inconcebible­mente, carecen de una nueva orientación de la economía y la sociedad en términos de igualdad de género. Dirigir la economía hacia el objetivo de la igualdad de género fue un elemento clave en el informe de clausura de la Comisión de la OIT. Esto no ocurrió por casualidad, ya que las mujeres representan dos tercios del total de tra­bajadores pobres e informales del mundo. Con relación a las contramedidas propuestas, el informe se limita, no obstante, a una mejor educación, asistencia de la salud y seguridad alimentaria, y evade la cuestión clave de la división de trabajo conforme a líneas jerárquicas de gé­nero, según las cuales las mujeres son casi exclusiva­mente responsables del trabajo doméstico y familiar no remunerado. El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer(UNIFEM) considera la redistribución y la revalo­rización del trabajo en sociedad como un elemento clave para superar la discriminación de la mujer en la vida la­boral y la sociedad. Si se subestima este imperativo, los programas para el mejoramiento de la mujer, dirigidos por gobiernos, empleadores y otros, simplemente que­darán incompletos. Según la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, algunos instrumentos que pueden ser utilizados para poner en práctica los reclamos de una economía con igualdad de género serían la inclusión del valor del trabajo no remunerado en los presupuestos nacionales generales, o el examen de los presupuestos estatales con relación a su impacto específico de género (Presupuestos de Género), como lo reclama, por ejem­plo, UNIFEM. Aplicado a la industria de los textiles y del vestido, con su proporción entre el 70% y el 90% de trabajadoras mujeres, los delegados del Foro Internacional de Solidaridad de Dhaka, y el« Foro Laboral Filipino más allá del AMF», consideraron que era responsabilidad de gobiernos y empleadores, por encima de las garantías de un trabajo digno remunerado, brindar apoyo a la economía de asis­tencia de los trabajadores textiles, por ejemplo a través de la educación o prestación de la salud gratuitas, de progra­mas de vivienda accesibles y de transporte seguro. Conclusión: El trabajo digno será posible úni­camente cuando todo el entorno de la fuerza de trabajo(predominantemente femenina) integre este concepto, y no tan solo el de las condicio­nes específicas del lugar de trabajo. Los progra­mas para el mejoramiento de la situación de la mujer en el Estado, el comercio y en institucio­nes dirigidas por la sociedad civil, deben estar vinculados a iniciativas para la redistribución y revalorización de la mano de obra doméstica y remunerada. Cambiando marcos estructurales, forjando nuevas alianzas Cuando todas las alternativas concebibles dejen de ser medidas con la vara de la competitividad, se creará un espacio de propuestas que transformen el sistema. Los editores Ökumenische Netz(Red Ecuménica) Rhein Mosel Saar y el Instituto de Economía y Ecumenismo SÜDWIND, que participan en la campaña europea Cam­paña Ropa Limpia(CCC), miden el desarrollo económico y político y las decisiones, en términos de su impacto en los pobres. El éxito económico, desde esta perspectiva, no está(únicamente) demostrado por los niveles de pro­ductividad o las cifras de crecimiento de una industria tal como la del sector de los textiles y del vestido, sino considerando si la situación de los más pobres se ha deteriorado o ha mejorado. Las políticas económicas que justifican el aumento de la pobreza como ajustes indis­pensables, son calificadas de inhumanas por ambos edi­tores. Los cambios en el comercio de los textiles y las prendas de vestir después de comienzos del 2005 deberían ser aprovechados como una oportunidad para pensar acer­ca de una nueva orientación de la economía. El predomi­nio del crecimiento, la competitividad y el lucro debe ser reemplazado por el predominio de la seguridad social, el desarrollo humano y el trabajo digno para todos. Para lograrlo, sin embargo, será necesario tener un criterio genuinamente mundial, que se extienda más allá de to­das las políticas relativas a la clientela y la competencia. 55