Hundimientos La sobreexplotación del acuífero ha ocasionado, entre muchos otros efectos, hundimientos en la ciudad. Este proceso se reconoció desde los años veinte del siglo pasado, detectándose hundimientos en el centro de la ciudad de entre 6 y 28 cm/ año. De 1983 a 1996 se registraron hundimientos en el Zócalo de 1.2 m. En el mismo periodo en Aragón, Nezahualcóyotl y Chalco se detectaron hundimientos de 3.6 m. y de casi 2 m. en Xochimilco. Para el periodo 1994-2000 los hundimientos se calcularon entre 0.50 y 1.75 m., siendo más notorios en los límites del DF con ciudad Nezahualcóyotl, pero también se afectaron las zonas del Aeropuerto, el centro de la ciudad, Xochimilco y el sur del canal de Chalco. El hundimiento máximo acumulado ocurrió en la zona centro de la ciudad y alcanzó 10 m. a fines del siglo XX, mientras que en la subcuenca ChalcoXochimilco llegó a 7 m. Estos hundimientos, que se provocan en las áreas lacustres que colindan con zonas adyacentes de suelos compactos, originan el surgimiento de agrietamientos en los materiales más compresibles. Ambos procesos incrementan la vulnerabilidad de los materiales lacustres frente a los sismos, hecho que es característico del Valle de México, con los consiguientes riesgos para la infraestructura urbana, que incluye la propia red hidráulica. 6.3 Contaminación del acuífero y efectos sobre la salud humana La contaminación del acuífero, asociado a las fisuras que sufren los depósitos arcillosos, tanto por aguas servidas como por filtración de agua subterránea de menor calidad, puede tener repercusiones en la salud humana. En general, la calidad del agua potable que proviene del acuífero de la ciudad de México era buena. El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), excepcionalmente detecta bacterias de origen fecal, tanto oportunistas como patógenas en los pozos de extracción de agua, que son los microorganismos que se asocian a la presencia de diarreas y gastroenteritis en la población más sensible como son los niños y los adultos mayores. Sin embargo, estudios recientes han reportado que la calidad del agua proveniente del acuífero, comienza a degradarse en algunos sectores debido a diferentes causas, entre ellos la sobreexplotación. Otras fuentes de contaminación del acuífero son la deposición y manejo inadecuado de los residuos sólidos, el estado de las tuberías y las infiltraciones, así como el hecho de que el agua se extrae cada vez a mayores profundidades. En algunos pozos del Valle de México se han detectado diferentes microorganismos patógenos en el agua subterránea, en cantidades que exceden lo que señala la normatividad vigente para asegurar la salud de la población. No hay duda que la contaminación más importante de este recurso se produce durante su almacenamiento y manejo en los hogares, provocando enfermedades gastrointestinales que, principalmente en la época de estiaje, pueden convertirse en un problema de salud pública. El agua puede ser un vehículo importante para la trasmisión de enfermedades, sobre todo las gastrointestinales. En nuestra ciudad, a pesar de los múltiples esfuerzos realizados, dichas enfermedades siguen siendo un problema de salud pública, en especial para los niños y los adultos mayores. Los vertidos de sustancias peligrosas y de residuos sólidos en aguas superficiales, en el acuífero e incluso en el drenaje de aguas negras pueden también causar daños a la salud. Muchas sustancias utilizadas en la industria son cancerígenas o citotóxicas y pueden producir defectos congénitos como anencefalia, polidactilia y otras enfermedades, por ello es necesario evitar esta contaminación del agua y en 80
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Hacia la agenda XXI de la Ciudad de México : propuesta del Gobierno del Distrito Federal
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