○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ para poder operacionalizar el sistema. La participación forma parte así del«modo de legitimidad» de la política al tiempo que es un instrumento que construye poder local, construye cultura de asociación y de gestión y transforma la actitud de dependencia pasiva generada por la tradición de dependencia estatal. Esta participación solamente tendrá un carácter progresista si construye sociedad, es decir, si genera autoestima en los actores sociales, si transfiere poder, si crea organización social que enfrente las prácticas clientelísticas, si genera cultura. De otro modo, sería una participación instrumental que no logrará transformar la base social del poder que ha sostenido al modelo actual. La descentralización participativa será entonces el instrumento político que caracterice el sistema de políticas públicas progresista. Esta descentralización, ya testada en la experiencia de gobierno de la Intendencia de Montevideo, tiene que asumir un carácter nacional de forma de considerar las realidades locales y sus especificidades. Como se señala en el Uruguay Democrático, este es un paisaje humano e institucional, creado y sostenido a través de un impulso democrático que hemos construido entre todos. Pero es un paisaje que tiene sus carencias; es un sistema con un profundo déficit de calidad democrática. Entre estos déficit, obviamente el más inaceptable es la pobreza y la marginación. Esto no es contradictorio con un enfoque de género sino que es el mismo problema con una mirada más abarcativa. Otro de los déficits más llamativos de la democracia uruguaya, que ha sido incluso objeto de observación por los organismos multilaterales, es la baja participación de la mujer en los cargos de decisión tanto en el ámbito político estatal como partidario 9 . El gobierno nacional tiene en sus manos, si manifiesta voluntad política de reducir la desigualdad y apostar a una democracia equitativa, de corregir la masculinización de la política y de las oportunidades de participación. ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ El Uruguay productivo y la democracia equitativa ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ Como se dice explícitamente en el«Uruguay Productivo», este modelo de país está estrechamente vinculado al«Uruguay Social» y al«Uru○ ○ ○ .................. ○ ○ [28] ..-28 --...---‘»--@-+--28 28,,..... ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ 9 En veinte años y cuatro gobiernos democráticos ha habido dos mujeres ministras; el porcentaje de parlamentarias es de 12% y tiene riesgos de descender en la próxima legislatura, mientras que a nivel de los gobiernos locales de Montevideo la participación de la mujer llega al 45% y en algunos centros comunales lo supera. ○ ○ ○ ○ ○
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El Uruguay equitativo : [polıt́icas públicas de género para una democracia paritaria]
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