I. El«otro» M ERCOSUR y sus desafíos Las integraciones regionales como respuesta a la globalización: algunas implicaciones Desde mediados de los años ochenta y como respuesta a los desafíos planteados por la creciente globalización y por las dificultades que enfrentaban las economías nacionales en desarrollo para reinsertarse en el nuevo escenario económico internacional, se ha producido un auge de los procesos de integración regional en América Latina y el Caribe. En ese contexto se inscribe la creación en 1991 del Mercado Común del Sur(M ERCOSUR ), actualmente conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como miembros plenos, más Bolivia, Chile y Perú como asociados. Estos proyectos de integración regional han sido, en su mayoría, procesos intergubernamentales con objetivos esencialmente económicos: unos pretenden acuerdos de libre comercio mientras que otros se plantean alcanzar(como ocurre u ocurría con el M ERCOSUR ) niveles más profundos de integración, como uniones aduaneras o mercados comunes. Por lo general, en sus comienzos se trataron de proyectos impulsados por la voluntad de las elites(tanto políticas como sociales) y la decisión política de gobiernos y agentes económicos transnacionalizados. Las discusiones y negociaciones formales que sustentaron dichos procesos se centraron básicamente (pese a ciertos intentos con proyecciones más amplias, luego abortados, como el acercamiento entre Brasil y Argentina durante los gobiernos de Sarney y Alfonsín en 1985) en cuestiones arancelarias y macroeconómicas, en el marco de una agenda que privilegiaba los aspectos comerciales y financieros. Sin embargo, en los temas explícitos de negociación subyacía otro nivel de significados, vinculado a dimensiones político–institucionales, culturales y subjetivas de los proyectos de integración. Allí comenzó 5
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