empresas autogestionadas, como se les quiera llamar, genera consensos en todo el espectro de la izquierda. Consensos que van desde el anarquismo hasta las expresiones cristianas de la izquierda. Consensos que abarcan a la izquierda institucional y a la izquierda extra institucional y a mi eso no me parece un tema menor, después se podrá discrepar en las formas o en los contenidos pero la sensibilidad hacia los tema de la autogestión y el cooperativismo de trabajo está inserto en todas las tradiciones que componen la izquierda uruguaya y la izquierda mundial. 2. La incorporación en los programas de la izquierda del elemento de apoyo al cooperativismo y a la autogestión es un elemento diferenciador de la derecha. La derecha puede perfectamente expandir el gasto social, puede perfectamente desarrollar un plan de emergencia social como circunstancialmente le tocó desarrollar a la izquierda pero no son elementos diferenciadores. En cambio, el fomento de las propuestas de autogestión es un elemento diferenciador de la izquierda en el debate político con la derecha, y todos los elementos diferenciadores de la izquierda en el debate político con la derecha a mi juicio son relevantes, es relevante analizarlos, es relevante desarrollarlos, es relevante desarrollar propuestas rigurosas y consistentes que permitan expandir en todo caso esos campos de acción. 3. Por último me parece que es un tema importante porque permite aproximaciones desde el Estado y desde la sociedad, desde los movimientos sociales. Uno puede pensar el tema del fomento del cooperativismo de trabajo y de las empresas autogestionadas desde las políticas públicas en la esfera estatal pero también desde las organizaciones de base del movimiento cooperativo u otras organizaciones sociales. Entonces es un tema donde hay versatilidad en el campo de actuación política. Antes de terminar, el último minuto técnico... «Juventud, política y doble lógica» Una última razón que justifica la presencia juvenil en las políticas que les afectan es la necesidad de incorporar a estas políticas un doble eje que es propio de la vida de los y las jóvenes: las aspiraciones de inclusión social y la autoafirmación cultural–expresiva. Hoy pareciera que el sentido de vida de la juventud tiende cada vez más a este doble eje, el del acceso a instancias de autonomía e integración y el de la identidad propia basada en la dinámica de la nueva sociedad de la comunicación. Desde el diseño de políticas parece difícil conjugar ambos lados de la ecuación. Pero ayuda el que la juventud tenga un espacio en dicho diseño, a fin de articular políticas de autoafirmación cultural con políticas de inclusión social. ¿Quién, si no los propios jóvenes, están llamados a una nueva forma de hacer políticas que permitan sinergizar el trabajo con la cultura, la educación con la identidad, la industria cultural con la construcción colectiva de conocimiento, la estética con el bien común? La juventud hace este ejercicio en otras órbitas de participación que están a distancia de la política estatal y pública: grupos de encuentro, foros sociales, iniciativas comunitarias, movimientos locales juveniles, voluntariado juvenil, alianzas entre jóvenes, ecologistas e indigenistas. El desafío es penetrar con esta doble lógica la política pública: utilidad y sentido, reinvención estética y refuerzo ético, universalismo valórico y pasión por la singularidad y la diferencia.» 9 9 Ídem, anterior. 21
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Espacio frontera, jóvenes de izquierda en reflexión, análisis y construcción política
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