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Mercosur 20 años : 20 años
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pronorteamericano del primero y la visión más no alineada de la segunda, lo que expresaba de diversas formas el intervencionis­mo y los intereses norteamericanos en la región. Como vieja zona de conflictos, escenario de un antagonismo geopolítico fundamental entre Argentina y Brasil del cual emanaron claros vencedores y vencidos, hacia los años sesenta la Cuenca del Río de la Plata se encaminaba por varios motivos a un cambio de paradigmas en su ecuación de conjunto. Eran tiempos proclives a un giro desde una lógica con­frontacional, ya dilucidada pero agotada en sus posibilidades de servir de base para las tareas del futuro, hacia una lógica de cooperación que muchos factores, regionales y mundiales, presentaban como más idónea para afrontar con éxito los desafíos entonces emergentes. No resultaba sencillo cambiar el eje geopolítico en una zona en la que el conflicto había devenido históricamente como el vector central del proceso formativo de los Estados y aun de los modelos de desarrollo y de aprovechamiento de los recursos naturales de una Cuenca cargada de riquezas y posibilidades 20 . Sin embargo, como suele ocurrir, una convergencia de factores hizo que todos los actores encontraran beneficios en intentar ese cambio que, de todos modos, resultó más invocado en la retórica que cumplido en profundidad en la práctica. En cualquier hipótesis, las nuevas coordenadas internacionales y sus renovadas exigencias a la región, así como el desafío de temas emergentes que requerían respuestas integradas, empujaban en dirección a un cambio geopolítico de envergadura en la región rio­platense. En más de un sentido, ese cambio de paradigma geopolítico de la confrontación a la cooperación, previo a los procesos de transición democrática pero que se fortaleció con ellos, configuró un antecedente fundamental para explicar el surgimiento del MERCOSUR. El MERCOSUR: momentos, inflexiones y trayectoria institucional(1991-2011) Fundación y primer despliegue(1991-1994) 21 Hay una historia del MERCOSUR anterior al Tratado fundacional de 1991. Más que las etapas previas del regionalismo la­tinoamericano impulsado por la CEPAL desde los años cincuenta y concretadas en experiencias como la de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio(ALALC) de 1960 o de su conversión en la Asociación Latinoamericana de Integra­ción(ALADI) en 1980 22 , de manera más precisa y rigurosa, esa suerte de prehistoria MERCOSUReña está sintetizada en el Acta de Foz de Iguazú, de noviembre del año 1985, firmada por los entonces presidentes José Sarney y Raúl Alfonsín, corolario de un conjunto de acciones y negociaciones en las que se buscó prefigurar un proceso de integración con alcances más vastos al que luego se concretó en el Tratado de Asunción de marzo de 1991. Ese otro MERCOSUR, que no pudo ser en varios aspectos, se parece mucho más al que pareció despuntar desde las apuestas que para una transformación integral del bloque comenzaron a proponerse a partir del bienio 2002-2003. Aquel acuerdo Sarney-Alfonsín apuntaba a una insti­tucionalidad y a una agenda integracionistas mucho más globales y profundas que las que luego se concretaron. En efecto, durante ese segundo lustro de los ochenta, en el marco de una coyuntura signada por fenómenos como los problemas crecientes del endeudamiento externo, el auge del proteccionismo, el deterioro de los términos de intercambio a nivel internacional y las implicaciones positivas de la estabilidad político-institucional de ambos países en la etapa pos­dictatorial, los Presidentes de Argentina y Brasil expresaron una voluntad política inequívoca en el sentido de acelerar el proceso de integración bilateral. Con ese objetivo estratégico se creó a finales de 1985 una Comisión Mixta de Alto Nivel presidida por los Ministros de Relaciones Exteriores, al tiempo que se firmaron documentos de gran relevancia simbólica como la Declaración Conjunta sobre Política Nuclear. Se buscaba dejar definitivamente atrás las hipótesis de conflicto y la �c�f�r.�J��C�a�l�a�t�a�y�u��d��B�o�s�c��h�,��L�o�s��c�o�n��fl�ic��to��s�e��n�t�r�e��lo�s��p��u�e�b��lo��s�d��e�l�a��C�u��e�n�c�a��y��e�l� proceso formativo de los Estados. Ediciones Liga Federal, Montevide, 2001. �M��E�R�C�O��S�U��R��e�la�b��o�r�a�d�a��p�o�r��N�a�t�a�l�ia��C�a�r�r�a�u�.�P�a�r�a��la��m��is�m��a��f�u�e�r�o�n��u�t�i�li�za��d�a�s��c�o�m��o��fu��e�n�t�e�s� principales, entre otras, la base de datos de la Cronologia do MERCOSUL(1985-2001) del Centro Brasileiro de Documentación y Estudios de la Bahía del Plata CEDEP-UFRGS, información y documentación de los organismos del MERCOSUR y de prensa de la región. �re�g��io��n�a�l�is�m��o��l�a�t�in��o�a�m��e�r�i�c�a�n�o��a��p�a�r�t�i�r�1�9�5�0��, �e�n�t�r�e�o��t�ro��s�m��u��c�h�o�s��t�ra��b�a�j�o�s�,�p�u��e�d�e��c�o�n��s�u�l�ta��rs�e��l�a�o��b�r�a�e��ru��d�i�ta��d�e��G��u�s�t�a�v�o��M��a�g�a��ri�ñ�o��s,�I�n�t�e�g��ra��c�ió��n� Económica Latinoamericana. Proceso ALALC/ALADI. 1950-2000. Tomos I, II y III. Montevideo, BID-ALADI, 2005. 30 | MERCOSUR 20 años pugna de liderazgos a nivel continental entre ambos países. En 1986 Brasil y Argentina dieron un paso más con la firma del Acta para la Integración Argentino-Brasileña, que estableció el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE), en procura de una convergencia comercial gradual y flexible entre ambos países frente a terceros mercados. Este Programa sería el ámbito bajo el cual en los años siguientes se suscribirían entre ambos países numerosos acuerdos, pro­tocolos y documentos sobre muy diversos temas de la agenda integracionista bilateral. El gran éxito del PICE, que rápidamente se orientó en una perspectiva de integración más abarcativa que lo meramen­te comercial 23 , promovió que los otros países de la región comenzaran también a desplegar su proactividad integracionista y bilateral. Para algunos países como Uruguay, quedar afuera del acuerdo argentino-brasileño significaba la caída de sus acuerdos comerciales preferenciales(como el CAUCE o el PEC), lo que alcanzaba perfiles de enorme desafío. De allí que preferentemente Uruguay –al que se sumaría luego de la caída de la dictadura de Stroessner el Paraguay de la transición– buscó acoplarse con decisión a estos movimientos de sus gigantescos vecinos, de modo de no quedar marginado del pro­yecto de integración regional iniciado. Ese primer MERCOSUR, previo al Tratado de Asunción de 1991, languideció rápidamente con el cambio de época regional e internacional que ya comenzó a prefigurarse hacia fines de la década de los ochenta, con la avanzada del pro­grama neoconservador y ultraliberal. El cambio de rumbo, como más de una vez se ha señalado con acierto, coincidió también con el relevo de gobiernos en Argentina y Brasil, en acompañamiento directo con la nueva ola ideológica a nivel internacional: en 1989 Carlos Saúl Menem asumía como Presidente argentino, mientras al año siguiente hacía lo propio en Brasil Fernando Collor de Mello. Para decirlo de modo sintético, con el telón de fondo del avance de las ideas liberales en la región y en el mundo, el modelo de MERCOSURfenicio y casi exclusivamente orientado a lo comercial, con una institu­cionalidad fuertemente intergubernamentalista y de baja intensidad que le eran funcionales, comenzó a gestarse muy cla­ramente a partir de mediados de 1990. En julio de ese año 1990, precisamente, en la llamada Acta de Buenos Aires firmada por Collor de Mello y por Menem, un modelo integracionista muy diferente comenzaba a ser proyectado y programado. Este documento firmado el 6 de julio de 1990 por los nuevos presidentes de Argentina y Brasil, proponía el estable­cimiento deun Mercado Común entre(ambos países), el que deberá encontrarse definitivamente conformado el 31 de diciembre de 1994. En esa dirección, se dejaba expresa constancia en la declaración que se pondríaespecial énfasis en la coordinación de políticas macroeconómicas y en las rebajas arancelarias generalizadas, lineales y automáticas, como metodologías primordiales para la conformación del mercado común. En el Anexo I, dedicado a laMetodología Para La Conformación Del Mercado Común, se enfatizaba que lacolumna vertebral de todo el proceso estaría dada porrebajas arancelarias generalizadas, lineales y automáticas para llegar al 31 de diciembre de 1994 al arancel 0(cero) y eliminación de barreras para-arancelarias sobre la totalidad del Universo Arancelario. Se acordaba de todos modos que en aquellos sectores considerados especialmente sensibles o altamente dinámicos y provistos de tecnologías de punta se podrían estableceracuerdos especiales que(tuvieran) en cuenta sus características particulares. Por su parte, en el Anexo II se creaba un Grupo de Trabajo Binacional para la conformación del Mercado Común, al que en adelante se llamaría Grupo Mercado Común(GMC) 24 . Esta iniciativa originaria de Brasil, que se articuló de manera tan veloz en clave bilateral con Argentina, suponía en primer lugar una inflexión histórica en las relaciones argentino-brasileñas, poniendo fin al paradigma del conflicto y de la puja de liderazgos entre los grandes países de América del Sur. Como vimos, suponía también un viraje ideológico muy claro respecto a las iniciativas del lustro anterior protagonizadas por Alfonsín y Sarney, asociándose con una visión netamente liberal y comercialista, alejada de cualquier resonancia desarrollista o productivista. Al mismo tiempo, su con­creción venía a desafiar con mucha fuerza a los otros países del Cono Sur. Fue en ese contexto que el gobierno uruguayo electo en los comicios de noviembre de 1989, presidido por Luis Alberto Lacalle, lideró un movimiento de inmediata �c�o�o��p�e�r�a�c�ió�n��e��n�e�rg��é�ti�c�a�,�c�o��n�v�e�r�g�e�n�c�i�a��b�io��te�c�n�o��ló�g��ic�a�,� complementación productiva, proyecto de creación de una moneda común, convergencia industrial, adopción de mecanismos de compensación, etc. MERCOSUR 20 años | 31