La integración productiva en la nueva agenda del MERCOSUR Hugo Varsky 1 y Ruben Geneyro 2 Introducción La necesidad apremiante de avanzar en el desarrollo de las sociedades de la región en un contexto de oportunidades y de fuertes interrogantes acerca del desenlace de la crisis en los países desarrollados hace del desenvolvimiento de la capacidad productiva una cuestión altamente estratégica. En el presente trabajo abordaremos el fenómeno en el MERCOSUR, pero es preciso advertir que la misma temática es hoy tema clave de consideración en ámbitos como la Unión de Naciones Suramericanas(UNASUR), la Cumbre de América Latina y el Caribe(CALC) y en múltiples espacios bilaterales. La evolución del proceso de integración regional a partir de la conformación del MERCOSUR ha contado con diversas etapas en lo político, en lo económico, en lo comercial, en lo institucional, entre otras tantas facetas que se desenvuelven en el mismo. En este contexto la temática de la integración productiva también ha pasado por distintas fases pero con la particularidad de que comienza a concretarse hace pocos años, ya que durante la primera etapa del MERCOSUR, marcadamente comercialista, ni siquiera se trataba de un objetivo a cumplir. Las estrategias definidas a partir de mediados de los años ochenta, en particular en el marco de la integración entre Argentina y Brasil, planteaban la necesidad de desarrollar políticas domésticas que estimularan el desarrollo industrial y la competitividad internacional, con un esquema bilateral de especialización intrasectorial en el marco de un comercio equilibrado y simétrico. La llegada de los años noventa implicó un cambio de visión en los países y para la región, por lo cual se modificaron dichos objetivos y al MERCOSUR se lo orientó hacia una relación basada en el crecimiento del intercambio comercial respaldado en un cronograma de desgravación arancelaria lineal y automático. Esto implicaba que todos los mecanismos que pudieran derivar en acciones de complementación productiva, sólo se alcanzarían por voluntad de los actores privados en un marco de mercado ampliado. Este posicionamiento relegó a la integración productiva de la agenda del bloque, ya que ese modelo de integración no la contemplaba, como tampoco al tratamiento de las asimetrías o al debate sobre la distribución de los beneficios del MERCOSUR. Pero la discusión sobre el modelo de integración comenzó a contener otros alcances con los cambios políticos generados en los países miembros a partir del año 2003. Esto significó retomar ciertos aspectos olvidados en los vínculos regionales, como la complementación productiva, la cooperación científico-tecnológica, las asimetrías, la integración energética, la institucionalidad del bloque, entre otros. Así puede mencionarse al Consenso de Buenos Aires(Argentina – Brasil, 2003) y a la Cumbre de Córdoba(MERCOSUR, julio de 2006) como momentos iniciales relevantes para la incorporación de la integración productiva en la agenda central del MERCOSUR. Probablemente, el punto de partida fundamental se produjo en la Cumbre Hemisférica de Mar del Plata realizada en noviembre del 2005, en la que los presidentes, principalmente del MERCOSUR, rechazaron el Área de Libre Comercio de las Américas(ALCA) y sus enfoques con relación al desarrollo productivo de los países de Latinoamérica. 1 Embajador. Coordinador General de Integración Productiva y PyMEs de la Cancillería Argentina. Coordinador Nacional Argentino del Grupo de Integración Productiva del MERCOSUR(GIP). 2 Especialista en Integración Latinoamericana. Miembro fundador de Iniciativas para la Cooperación Internacional, el Desarrollo y la Integración Regional(INCIDIR). MERCOSUR 20 años | 261
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