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Militares y gobernabilidad : ¿Cómo están cambiando las relaciones cívico-militares en América Latina?
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l 310 Bajo el manto de la ambigüedad: militares y gobernabilidad en la transición brasileña 3. Mediante comentarios ambiguos, sugerencias de mejores caminos en áreas críticas(como es el caso de costumbres sociales, valores fa­miliares y soberanía ambiental) y amenazas disfrazadas, lo que remi­te a una autoimagen que tienen los militares brasileños, en especial en el Ejército, de las Fuerzas Armadas como una especie de poder moderador en la sociedad. La tercera tendencia se ha manifestado principalmente después de la pandemia de la Covid-19, cuando se intensificó el empleo de los militares como administradores, inclusive en el Ministerio de Salud. Eduardo Pazzue­lo, el actual ministro, un general de división, asumió el puesto el 2 de junio de 2020, cuando el segundo ministro médico se rehusó a recomendar la clo­roquina como medicamento eficaz contra la pandemia, como quería el pre­sidente de la República. Cuando aún no estaba en el cargo, Pazzuelo nombró más de una docena de militares en puestos estratégicos de su ministerio y se ha rehusado a irse a la reserva remunerada, como hizo otro general-ministro, Ramos, después de varios meses como ministro jefe de la Secretaría del Go­bierno de Bolsonaro después de meses de presión de los medios y de parte de sus compañeros del Alto Comando. Un informe producido por el Tribunal de Cuentas registró en julio de 2020 más de 6.157 militares en cargos civiles, 43% de los cargos de libre nom­bramiento en el Ejecutivo Federal( Exame, TCU , 2020). C onsideraciones finales Más que en varios países latinoamericanos, la política brasileña se caracte­riza por una cultura de conciliación y ambigüedades. Los partidos no son radicales, las ideologías son temperadas por el pragmatismo, los acuerdos son provisionales. Si es verdad que esto tiene un aspecto positivo, manifiesto en grados de tolerancia más altos, también es cierto que no se enfrentan los problemas para los cuales no se llega a un acuerdo inmediato. Para evitar confrontaciones explícitas, históricamente las élites políticas brasileñas han preferido esperar que el tiempo resuelva ciertos problemas o por lo menos que su transcurso permita la emergencia de condiciones favora-