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Decretismo y captura : un breve balance con referencia al decretismo económico
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FRANCISCO DURAND DECRETISMO Y CAPTURA: UN BREVE BALANCE CON REFERENCIA AL DECRETISMO ECONÓMICO siendo importante, no basta. Como hemos sugerido líneas arriba, también está relacionada a factores econó­micos, y al poder de la tecnocracia especializada en refor­mas de mercado, por lo tanto, debe verse más allá de las leyes y los sistemas políticos. El decretismo facilita la influencia excesiva e indebida de actores fuertes sobre el Estado y genera concentración económica, corrupción y desigualdades de varios tipos, empezando por la de acceso político. Por eso este traba­jo ve necesario ampliar la mirada y discutir la relación entre decretismo en general y decretismo económico en particular, estableciendo los factores o drivers que empu­jan esta tendencia. Este punto de vista es nuevo y el tra­bajo pretende aportar a la discusión, enriqueciéndola al identificar otros factores causales y otras consecuencias. Factores y consecuencias en torno al decretis­mo El decretismo es entonces funcional no solo al Poder Ejecutivo en general, a presidentes y ministros en particu­lar, a la tecnocracia fortalecida durante el periodo de crisis y apoyada por los organismos financieros interna­cionales, sino también a los intereses económicos y a sus aliados, los economistas altamente entrenados, porque facilita el accionar de actores fuertes con intereses mate­riales y capacidades de influencia sobre el Ejecutivo desde el mercado. Esas asimetrías que favorecen a los poderes fácticos tienen varios drivers. Encontramos cuatro que están relacionados a las preocupaciones que levantamos en este trabajo. Primero, este fenómeno en su forma contemporánea nace en un determinado momento histórico como un recurso favorable a los intereses económicos de las gran­des empresas, sus soportes nacionales e internacionales, y a sus soportes políticos y técnicos, particularmente quienes manejan el Ejecutivo. Una vez concentrado el poder económico y político, tiende a perpetuarse, lo que explica su persistencia por más de un cuarto de siglo. Segundo, resulta de las fuerzas que apoyan la globaliza­ción económica, que está sostenida en una arquitectura normativa nacional e internacional para impulsar el libre tránsito de capitales y mercancías y normar laflexibiliza­ción del trabajo, todo ello le permite aumentar las ganancias, sostenerlas en el tiempo y, por lo mismo, incentiva las inversiones en diversos mercados. Recorde­mos que el Perú y América Latina han transitado desde la crisis de la deuda externa de 1980 hacia un nuevo mode­lo que supera el pasado populista e inaugura un presente neoliberal. Esta transición se llevó a cabo cuando políti­cos y tecnócratas(un actor que debe ser incluido en esta discusión), buscaron que las reglas del juego no se cam­bien, sino que se profundicen(deepening), en todos los campos(comercial, financiero, productivo, de pensiones, laborales, ambientales), para impulsar un libre mercado comandado por empresas privadas. Tercero, porque las Empresas Multinacionales(EMN), los grupos de poder económico nacionales(GPE) y sus alia­dos son los primeros interesados en normas que le permi­ten aumentar su tasa de ganancia, desarrollar nuevos sectores de acumulación, entrar y salir con mayor facili­dad de los mercados, mover recursos con la mayor liber­tad posible, y aumentar su capacidad de negociación frente a los sindicatos y los trabajadores, convirtiéndose (en parte por esos factores) en los principales concentra­dores de ingresos y propiedades y contribuyendo a la debilidad de los partidos, de la deliberación democrática y la falta de contrapesos por parte de la sociedad civil. Cuarto, el decretismo, que se expresa en el uso y abuso de una forma de legislar del Ejecutivo, también puede dar lugar a casos de enriquecimiento ilícito de la élite política, que luego esconde su riqueza mal habida en la forma de propiedades y empresas. El decretismo provoca o puede provocar altos niveles de enriquecimiento tanto de la élite económica corporativa, pero también oportunida­des para la élite política corrupta, pudiendo tener ambos (como lo demuestra el escándalo Lava Jato) un mutuo interés en mantener esta característica jurídico-política del sistema. Esta discusión no niega que la relación de fuerzas del mercado-Estado pueda ser productiva, es decir, conducente al desarrollo y el bienestar, pero señale­mos que sin contrapesos y deliberación democrática, sin participación sindical, puede reforzarse la colusión y la corrupción, haciendo que no todos los grupos sociales tenga iguales oportunidades de participación e interven­ción en el proceso de toma de decisiones. Los cuatro factores explican mejor el decretismo econó­mico en su versión privatista y son particularmente importantes para explicar el caso peruano. Recordemos sin embargo que América Latina se divide políticamente en el siglo XXI, periodo en el cual aparecen otras formas de decretismo. Sostenemos que el nuevo modelo econó­5