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Decretismo y captura : un breve balance con referencia al decretismo económico
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FRANCISCO DURAND DECRETISMO Y CAPTURA: UN BREVE BALANCE CON REFERENCIA AL DECRETISMO ECONÓMICO mico de libre mercado que reforzó estos poderes se implantó en 1990 y, en ese sentido, el Perú sigue la ten­dencia latinoamericana, pero después ocurrieron otros cambios. Decretismo, corrupción y multinacionales En el siglo XXI se formaron regímenespopulistas radicales que, a su modo, reforzaron el presidencia­lismo(Venezuela con Chávez, Ecuador con Correa, Bolivia con Morales, también el Brasil de Lula y la Argentina de los Kirchner). En esos casos las fuerzas políticas populistas y nacionalistas independizaron el Estado y redefinieron las relaciones con los grandes intereses económicos, generando una forma de presidencialismo redistributivo, poniendo límites al gran capital y las multinacionales y, cabe añadir, sin dejar de generar en algunos casos fuerte corrupción presidencial. Ello no quiere decir que no ocurrieran casos de corporaciones que se beneficiaron del decretismo. En realidad, más allá del tipo de régimen político y de modelo económico, el decretismo tiende a favorecer a las élites, sean políticas o económicas. En casos como el peruano y los países de la Cuenca del Pacífico(todos firmantes de tratados de libre comercio con los EUA) se puede afirmar que los intereses corporativos capturaron el Estado, lo que tampoco niega que los presidentes y sus círculos no se beneficiaran con sobornos y formas ilícitas de obtención de riqueza. 3. Enfoques políticos sobre el decretismo El decretismo forma parte de una discusión mayor sobre la democracia y la manera cómo los marcos constitucio­nales definen los poderes del Estado. En la medida que esta forma de gobierno retornó a América Latina como régimen predominante luego de la crisis del militarismo de 1970, y en medio de una situación económica recesiva e inflacionaria de 1980, la discusión se avivó antes las expectativas de generar una mejor democracia, con mayor balance de poderes e instituciones representativas y sociedades civiles activas. Pronto la realidad dejó ver que los regímenes democráticos, por varias razones, volvían a organizarse en torno a la figura del presidente y ejecutivos fuertes(variando las fórmulas según los países) y desarrollaba elementosoligárquicos. Uno de estos rasgos más preocupantes fueron las normas y las prácti­cas de legislar por decreto, que impidieronconjurar el mal del Ejecutivo poderoso(Serrafero, 2014, p. 7). Elementos claves El autor que teoriza de mejor forma el tipo de democracia presidencialista y decretista que se había re-generado en América Latina a partir de 1990 fue Guillermo O´Donnell (2009, 2010). De acuerdo a este politólogo, más que una democracia representativa, donde los distintos intere­ses en juego cuentan con formas institucionales de repre­sentación, y compiten entre para influir sobre el Estado, haciéndolo en el parlamento a través de partidos para lograr legislación favorable, lo que en realidad ocurre es que se forma unademocracia delegativa(DD). O´Donnell afirma que se trata de un tipo de democracia incompleta, que si bien opera con elecciones legítimas, y se mantienen vigentes ciertas libertades, esmenos liberal, debido a que: a) no reconoce límites constitucio­nales, b) ve como una interferencia a las instituciones que ejercen control sobre el poder Ejecutivo, adoptan políti­cas de forma abrupta e inconsulta(decretismo) y c) se puede expresar en diversas orientaciones ideológicas(de derecha o izquierda)(O'Donnell, Iazzetta y Quiroga 2011, p. 4). O´Donnell y quienes continuaron analizando este tipo de régimen(entre ellos, Serrafero, Iazzetta, Quiroga e Incarnato), mostraron su preocupación con el retorno del caudillismo presidencial y la concentración de pode­res decisorios. Al principio de la década de 1990 fueron los casos de Collor de Melo en Brasil, Fujimori en Perú, y Menem en Argentina los que expresaron más claramen­te esta tendencia. A partir del 2000, la preocupación fue generada por casos como Chávez en Venezuela, Kischner en Argentina y García en Perú. O´Donnell consideraba quelos líderes DD avanzan entonces en su propósito de suprimir, doblegar o neutralizar las instituciones que pueden controlarlo(2011, p. 12). Los costos eran evidentes para O´Donnell pues este tipo de régimen y de liderazgo político termina debilitando los partidos y el Congreso, e impidiendo que se desarro­llen sistemas de rendición de cuentas horizontal(al interior del Estado) y vertical(desde la sociedad). Dentro de esta discusión aparece el decretismo. Según Serrafero, mientras las democracias institucionalizadas (con Congresos proactivos) tienden a tomar decisiones de manera lenta al buscar consensos deliberando y nego­6