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Decretismo y captura : un breve balance con referencia al decretismo económico
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FRANCISCO DURAND DECRETISMO Y CAPTURA: UN BREVE BALANCE CON REFERENCIA AL DECRETISMO ECONÓMICO Su versión del shock es notable por su crudeza: el país es un paciente al que tienes que operar ahora, aunque solo tengas un cuchillo de cocina, porque si no se te muere(p. 24). Esta narración es importante para remarcar el sentido de urgencia que justifica el uso del decretismo económico. Poco después de nombrado, Boloña firmó una acuerdo con el FMI y ocurrió el golpe de junio de 1992 y(como veremos más adelante), se fue aprovechando el periodo de concentración de poderes para legislar autoritariamente. Apoyándose en documentos del Banco Mundial(BM), Boloña, preocupado por la tarea histórica de ordenar toda la sociedad para facilitar la libertad económica empresarial, afirma quelas reformas pueden tomar hasta 10 años(p. 133). Este economista, y el BM por lo tanto, iban más allá del corto plazo, estaban pensando en varias generaciones de reformas. Existe por lo tanto un nexo inicial entre decretismo y shock económico neoliberal. Queda por explicar la persistencia del decretismo en general y del decretismo económico en particular. Pasada la urgencia y la crisis, el decretismo, como hemos visto, y como demostraremos en mayor detalle adelante, continúa sin detenerse y sigue siendo el instrumento preferido del Ejecutivo. Planes a largo plazo La idea de reformas económicas incesante se origina en la crisis, pero sigue luego a partir de la necesidad de consoli­dar o profundizar el modelo ad infinitum, más allá de los 10 años imaginados por Boloña y el BM. Entonces, siguen más medidas privatizadoras(por ejemplo, Obras por Impuestos, Asociaciones Público Privadas), diversas medi­das desreguladoras y globalizadoras, tendiendo a expre­sarse en tratados de libre comercio(que tienen fuerza de ley), mayores facilidades y garantías para los inversionis­tas como losconvenios de estabilidad jurídica(que también tienen fuerza de ley), además de continuos avances en laflexibilización laboral, la eliminación de trabas burocráticas, y mayores y mejores concesiones territoriales para facilitar las inversiones extractivas, y así sucesivamente. Al respecto, Laval y Dardot(2013, p. 71) argumentan que el neoliberalismo se basa en la idea que las leyes del mer­cado no son de la naturaleza sino producto humano y requieren cambio hasta ordenar toda la sociedad, de allí que se refiera alordoliberalismo. La doctrina es pro­pensa alintervencionismo jurídico. Por ello se entiende una propensión a pedir o exigir constantes reformas para estimular la oferta, es decir, a los inversionistas, conside­rados actores centrales de la economía. Es en ese contex­to de cambio permanente a favor de las fuerzas del mer­cado y la globalización económica el decretismo tiende a perpetuarse y reforzarse, mostrando en ciertos momen­tos ofensivas legislativas que generan picos en la produc­ción legislativa presidencialista. Entonces, y para resumir los argumentos en base a la experiencia peruana, el decretismo no es ni un asunto de emergencia ni es principalmente político. Ocurre no solo por voluntad de los presidentes, o lo fácil que resulta legislar desde arriba y sin mayores contrapesos,(facilidad particularmente valorada por Boloña y su equipo, ence­rrados para preparar inconsultamente decenas de decre­tos), sino en buena parte para ir respondiendo a las ince­santes demandas de las empresas multinacionales y los grupos de poder económico, de los organismos interna­cionales y las fuerzas de la globalización económica, proceso que al día de hoy parece no tener límite temporal ni espacial. Este factor parece explicar mejor esta tendencia al inter­vencionismo jurídico del Ejecutivo, que debemos refren­darla empíricamente. Por lo mismo, una referencia a un caso concreto puede ayudar a entender mejor las causas y consecuencias de esta forma de normar. Las reformas de mercado en el Perú empezaron en 1990. 25 años después, no habiendo cambiado el modelo económico de libre mercado, se sigue argumentando la imperiosa necesidad de asegurar el crecimiento con mayores liber­tades económicas y mejores garantías a la gran inversión privada menor sindicalización y baja regulación. Lo que hacemos en este trabajo como un primer avance sobre el tema es seguirle el rastro al decretismo en general y el decretismo económico en particular, viendo sus oscila­ciones e innovaciones como un proceso permanente, continuo, queno debe detenerse. 5. Decretismo político y económico en el periodo 1990-2017 Autoritarios y caudillos Los indicadores de producción legislativa del Perú desde 1990 en adelante, en un periodo que abarca poco más de un cuarto de siglo, confirma las tendencias al uso y abuso 12