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Estudio de caso "Inversión extranjera directa y solución de controversias"
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Estudio de Caso-Inversión extranjera directa y solución de controversias Germán Alarco/ César Castillo tos y no considera el derecho internacional sobre otras materias) y operativa en esta instancia. Es imprescindible que se priorice la defensa de los Derechos Humanos por encima de los tratados de comercio e inversión. No sólo están sobre la mesa las iniciativas de la UNCTAD y del Brasil en con­creto; sino que el país(Estado y ONGs) deben ser un actor importante en ayudar a concretar la ini­ciativa del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para la elaboración del instru­mento vinculante que obligue a las empresas transnacionales y otras empresas con respecto al desarrollo sostenible y los Derechos Humanos. El Estado peruano debe tomar conciencia sobre la necesidad de actualizar los TBI firmados; asimismo es urgente que se revisen y ajusten los capítulos sobre inversión de los respectivos TLC signados por el país. Se deben asumir las mejores prácticas internacionales, especialmente de la UNCTAD. Hay mucho trabajo técnico por realizar. Por el momento, no se ha perdido dinero a través de los mecanismos para la solución de controversias actuales, pero esta situación podría revertirse en cualquier momento. También es clave que se redefinan claramente los objetivos, estrategia y acciones con relación a la IED en una perspectiva de mediano y largo plazo enmarcada dentro de un plan integral de desarrollo sostenible nacional para el mismo horizonte de tiempo. Asimismo, sería importante realizar una reingeniería en las instituciones que abordan estos temas. Introducción Los desafortunados acontecimientos ocurridos en el 2016 como la victoria del Brexit y el triunfo de Donald Trump en los EE. UU.; la creciente presencia de movimientos nacionalistas y hasta xenófobos en muchas partes del mundo son en gran parte resultados de la actual globalización neoliberal. Nunca la globalización ha sido un proceso equitativo ni pacífico. La integración de territorios, poblaciones y economías fue un pro­ceso violento desde la antigüedad. La conquista, saqueo y depredación ocurrida en América Latina y otras regiones del mundo fue una característica que se repitió en numerosas oportunidades. Des­pués surgieron las primeras colonizaciones menos negativas que las anteriores. Luego en los siglos XVIII y XIX se dieron las grandes migra­ciones poblacionales de la vieja Europa especial­mente a América que colorearon el mundo. También el capital se movilizó protegiendo sus inversiones en acuerdos lesivos bajo el sustento de la superioridad bélica. El imperialismo inglés y otros europeos fueron sus mejores ejemplos. No sólo se trataba de extraer materias primas; con el imperialismo se ganaban también mercados. La globalización se impuso a la fuerza y con las armas. Más guerras como la del opio. Aún en el siglo XX la guerra Japón-Rusia, la Primera y la Segunda guerra mundial y otras posteriores fue­ron manifestaciones de estos conflictos mediante los cuales las potencias internacionales buscaban los mayores y mejores espacios en el mundo. Se construyó un nuevo orden a partir de la Segun­da Guerra Mundial. Con sus altas y bajas el balan­ce con relación a Naciones Unidas ha sido positi­vo. Sin embargo, el rol de los organismos finan­cieros internacionales globales y regionales tiene elementos cuestionables. Efectivamente, el Banco Mundial se preocupó por el financiamien­to al desarrollo, la pobreza y el medio ambiente, pero los peligros de la desigualdad extrema, la financiarización y los efectos que puede generar la robotización son temas marginales o que no están en su agenda. El Fondo Monetario Interna­cional(FMI) va de la mano con un mayor énfasis 4