Druckschrift 
Imaginar el futuro : ciudadanía y democracia en la cultura política dominicana
Einzelbild herunterladen
 

IMAGINAR EL FUTURO. CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA 38 EN LA CULTURA POLÍTICA DOMINICANA 4. Conclusión: equidad, pluralismo y conflicto. Las democracias posibles En una sociedad dada las ideas políticas no surgen, sin más, a partir de la reflexión de las personas sobre sus experiencias, más bien las ideas son parte de la lucha política y la construcción de la hegemonía. En las so­ciedades contemporáneas, en las que los medios de co­municación de masas y las redes sociales se convier­ten en el espacio de la disputa por el poder político, los discursos de los actores en lucha generan marcos de pensamiento para quienes se identifican con ellos 12 . Pero, el proceso de identificación requiere que los dis­cursos de los actores puedan representar en mayor o menor medida las ideas, esperanzas, miedos y expe­riencias de sus seguidores que van cambiando a través del tiempo 13 . En el contexto dominicano actual, la confrontación política se encuentra marcada por el dominio del pro­yecto político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el cual ha sabido articular los valores conserva­dores tradicionales de la cultura política dominicana, el patrimonialismo Estatal y el discurso neoliberal. El partido de gobierno ha construido un imaginario po­lítico y social en el que se impone una visión de la po­lítica con las siguientes características 14 : i) la democracia se presenta como forma de organi­zar la institucionalidad del Estado, por oposición a una forma de organizar las relaciones de poder, en la cual el aspecto electoral es lo central; ii) se prescribe que las demandas y reclamos de la ciudadanía tienen que avanzarse a través de or­ganizaciones de la sociedad civil apalancadas por los resortes institucionales para condicionar al gobierno a aceptarlos(reduciéndose así la política a un ejercicio técnico que consiste en la prestación de un servicio, lo que la equipara a un mercado); y 12 Manuel Castells. Comunicación y Poder. Alianza Editorial, Madrid, 2009, pp. 214-227, 261-274. 13 Ernesto Laclau. Fundamentos retóricos de la sociedad, Fondo de cultura económica, México, 2013, pp. 21-50. 14 Carlos Morel, Lety Melgen y Anselmo Muñiz. Narrativas sobre la demo­cracia dominicana del siglo 21. Instituto ISD, Santiago de los Caballeros, 2016, pp. 12-40. iii) se plantea que la sociedad dominicana es conser­vadora y en ella el clientelismo y la corrupción son prácticas culturalmente asentadas que obli­gan a cualquier actor político(convertido según esta posición en un mero competidor en el merca­do electoral) a adaptarse al entorno. Se está en frente de un relato cuyas premisas consti­tuyen los límites del debate político y los códigos con los cuales se programa la acción comunicativa de los principales actores sociales y políticos del país. La lu­cha política se plantea en torno a la capacidad moral de los actores y al diseño institucional del Estado, por lo que las principales propuestas políticas del escena­rio actual no solo no dan respuesta a los retos y de­mandas de la sociedad, sino que se corresponden con el mismo proyecto político del partido de gobierno: el proyecto de la modernización de la sociedad domi­nicana vista como la modernización del Estado y los procesos políticos 15 . Como se dijo al principio, no es sencillo ni útil tra­tar de establecer hasta qué punto se ajustan las opi­niones de una población a uno o varios modelos de democracia. Las personas informan sus opiniones según los códigos de los actores políticos con los que se identifican, los cuales van cambiando como parte del juego político. En su lugar se han identificado los contenidos o ideas asociados a la democracia par­tiendo de la premisa de que representan proyectos políticos que se disputan(al menos potencialmente) su significante. De allí resulta posible identificar dos contenidos prin­cipales(atendiendo a su extensión y arraigo en las opiniones expresadas por los entrevistados). De un lado, la democracia como legalidad e institucionali­dad. Este contenido también se asocia a la idea de que el país necesita un gobierno de mano dura, es decir, un gobierno que sea estricto en el cumplimiento de la ley. De otro lado, la democracia se identifica con la justicia social, igualdad mínima en la distribución de los recursos y rechazo a los privilegios económicos. Sin embargo, este contenido solo sale a relucir cuan­do se confronta a las personas con los desaciertos del régimen político y con sus propias aspiraciones. Se recalca que, si bien la democracia como justicia so­cial se asocia más a los sectores medios bajos y profe­sionales, no se trata de que la sociedad está dividida entre dos sectores que opinan uno una cosa y el otro 15 Ídem.