ENCUESTA DE CULTURA POLÍTICA A N Á L I S I S D E R E S U L T A D O S 61 4. Conclusión: legitimidad y relato democrático La legitimidad de un sistema política depende de una serie de factores entre los cuales algunos son perceptibles y otros no. El análisis de los resultados se concentra en aquellos aspectos de mayor legibilidad. La satisfacción con el sistema político dominicano en su conjunto resulta baja. La mayoría de la población califica la democracia dominicana como regular o mediocre. A esto se suma un deseo de cambio radical mientras un amplio porcentaje(casi la mitad) de la población adulta expresa que quiere emigrar definitivamente. Salvo el tema de la educación, los otros cuatro renglones analizados de la gestión de gobierno resultaron con una muy baja evaluación. La satisfacción promedio se coloca por debajo de la mitad con más de un 40% de las personas que señalan total insatisfacción con el manejo de la economía y la reducción de la pobreza, y más de un 60% en total insatisfacción con el manejo de la seguridad y la corrupción. El promedio general de aprobación de la gestión de gobierno se ubica en 37.55 puntos sobre 100(asumiendo un mismo peso para cada renglón). Esto contrasta con la popularidad que mantuvo el Presidente de la República, quien de hecho se reeligió en 2016. El desempeño del gobierno no afecta directamente la popularidad electoral del primer mandatario, y como se verá más adelante, tampoco la del partido de gobierno. La simpatía política y otros factores(como el ingreso) son importantes mediadores tanto del apoyo al sistema como de la evaluación del desempeño de la gestión de gobierno. Es cuestionable el rol de los partidos de oposición, incapaces de capitalizar políticamente el descontento con la gestión de gobierno. Lo discutido conduce a que el sistema político dominicano se mantiene con una legitimidad precaria. La convicción predominante es que el sistema político dominicano es mediocre y el Estado“no resuelve”. Sin embargo, esto no tiene consecuencias electorales debido a la ausencia de una oposición contestataria. Junto a la visión legalista y a veces autoritaria de la democracia existe un fuerte deseo de justicia social y solidaridad ciudadana. Esto puede servir de fundamento para un ejercicio más contundente de la oposición, que pueda conectar el fracaso de la gestión de gobierno y la insatisfacción con las figuras concretas que ocupan el Estado. Sería la forma más efectiva de traducir el desencanto en efectos político-electorales. Sabiendo que el propio desencanto genera un espacio fértil para el desarrollo del liderazgo paternalista que en general ha prosperado en el país. Es reto de los actores políticos construir una visión de la democracia en la que la legitimidad del orden político dependa de su capacidad de satisfacer la demanda de justicia. La baja confianza en los actores políticos y la ausencia de oposición contestataria impiden que la insatisfacción y el bajo apoyo al sistema tengan consecuencias políticas. El otro aspecto que impide la“politización” de la insatisfacción y el bajo apoyo al sistema, es la concepción de la ciudadanía desde la obediencia y la sumisión a la autoridad establecida. Ello implica que la ilegitimidad de la autoridad no parece ser óbice para que se le obedezca. Esta concepción de la ciudadanía es compartida por muchos sectores de la oposición política y el movimiento social, y para romper con ella es necesario un relato de la ciudadanía acorde con su capacidad para ejercer contrapoder a través de los procesos que Rosanvallon denomina democracia de control o contrademocracia 11 . El fracaso de la gestión de gobierno y las demandas insatisfechas no son el resultado de una incapacidad de la sociedad dominicana ni del sistema democrático, sino de los actores que gestionan lo público en un momento dado. Una legitimidad precaria como la que presenta el sistema político dominicano refiere al límite de un discurso legalista puro y abre paso a la posibilidad de otros discursos democráticos que vinculen la legitimidad a las demandas democráticas, en este caso a la justicia social. 11 Pierre Rosanvallon. Contrademocracia: la política en la era de la desconfianza. Ediciones Manantial, Buenos Aires, 2007, pp. 30-34.
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Imaginar el futuro : ciudadanía y democracia en la cultura política dominicana
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