indígena efectuado en Ecuador, país donde la mayoría de la población no es indígena. Las acciones de la CONAIE motivaron el reproche del presidente Correa, quien en su discurso en la Cumbre del ALBA dijo que la dirigencia de dicha agrupación hace oposición al gobierno con "posiciones extremistas" y"fundamentalismos ecologistas". Correa acusó a los manifestantes indígenas de"burdo oportunismo". Por su parte, el presidente venezolano Hugo Chávez manifestó que"cuesta mucho entender a un movimiento indígena que salga a enfrentar, a desafiar incluso, o a provocar al gobierno del compañero Rafael Correa". El presidente Evo Morales, entretanto, llamó a la unidad de indígenas con mestizos."Es importante una alianza de las distintas capas sociales: indígenas, negros, obreras y mestizas(…) Eso ayuda a acelerar los procesos de cambio que estamos implementando ahora", señaló. La Cumbre del ALBA concluyó con la firma de la Declaración de Otavalo, la cual incluye compromisos para promover políticas en beneficio de indígenas y negros, así como para suscribir un"Tratado de Comercio de los Pueblos" en el marco de un modelo de"soberanía económica" impulsado desde el bloque subregional. Los miembros del ALBA además acordaron mantener reuniones anuales con autoridades aborígenes y afrodescendientes"como un mecanismo de encuentro y diálogo intercultural". Más allá de la declaración, Morales y Chávez también rechazaron la política exterior de Estados Unidos en América Latina. El presidente boliviano dijo que no le temblará la mano para expulsar de su país a la Agencia de Estados Unidos para la Cooperación Internacional(USAID) si no cesa de"conspirar" contra su gobierno. Chávez, de su lado, señaló que retirar a las fuerzas de Estados Unidos de siete bases militares colombianas"sería un fruto para evaluar el deseo de cambio" del presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos.(Itamaraty, 26/06/10) Alerta en el Mercosur Que el Mercosur pasa por uno de sus momentos más complejos, no es noticia para nadie. Con Argentina levantando barreras comerciales contra sus propios socios, Brasil más preocupado por lo que pasa en Irán que en el Río Uruguay, el destino de la incorporación de Venezuela durmiendo en un cajón del senado de Paraguay, y el aspirante a socio Bolivia inmerso en un exótico proceso de refundación nacional, sólo los más fervientes conversos de la teoría de las afinidades ideológicas se animan a hacer vaticinios optimistas sobre la salud del bloque. Pero hay más malas noticias en camino. O buenas, según como se mire la cosa. Y, como no podía ser de otra forma, éstas vienen de Brasil. La dura campaña para suceder a Lula da Silva marca el choque entre dos fuerzas de cuidado. Por un lado la"delfín" del mandatario, Dilma Rouseff, personaje de escasa visibilidad pero que cuenta con el apoyo de la maquinaria pesada del PT. Por el otro el"socialdemócrata" José Serra, gobernador de San Pablo, y favorito del poderoso lobby empresarial de ese estado. Las propuestas de ambos no podrían ser más diferentes. Mientras que Rouseff se presenta como la simple continuadora del"proyecto Lula" y promete más de lo mismo, las propuestas de su rival Serra amenazan hacer temblar hasta la raíces de los arboles en el anémico proceso de integración regional. "El Mercosur así como está es una farsa, y sólo sirve para impedir", o"seguir cargando este Mercosur no tiene sentido, ya que es una barrera para que Brasil pueda hacer acuerdos comerciales", han sido algunas de las frases con las que Serra ha sacudido la campaña. Su posición es comprensible, ya que las diferencias internas en el bloque han hecho que se encierre en su nada perfecto sistema interno, evitando todo acuerdo con el mundo exterior. Como el propio Serra explica"el año pasado en todo el mundo se cerraron más de cien acuerdos comerciales, y Brasil solo firmó uno... con Israel". Su propuesta para el bloque, diseñada por el embajador Rubens Barbosa, nada menos que Presidente del Consejo de Comercio Exterior de la Federación Industrial de San Pablo, es flexibilizar las normas del Mercosur, eliminando la resolución 32 que impide a los países miembros negociar unilateralmente tratados con terceros países excepto que pertenezcan a la 16
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Nr.89(Juni)
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