Boletin Temático Año III n.04–agosto- 2008 Fracasa la Ronda de Doha La propuesta de Lamy En la reunión del viernes por la tarde con el G-7, Lamy presentó un grupo de parámetros para los asuntos claves sin resolver tanto en agricultura como en acceso a mercados industriales, definiendo una‘zona de convergencia’ alrededor de la cual podía resultar un potencial acuerdo. De acuerdo a lo discutido, EE.UU. tendría que reducir el gasto destinado a subsidios en un 70 por ciento. Bajo este supuesto, Washington tendría que disminuir el tope a la ayuda comercial causante de distorsión al comercio(OTDS, por sus siglas en inglés) a US$ 14.4 mil millones (su gasto actual es de alrededor de US$ 48 mil millones). Se esperaría que la UE, por su parte, disminuya el techo de sus propios pagos agrícolas en un 80 por ciento, lo que equivaldría a€ 22 mil millones. Ambas potencias podrían mantener decenas de miles de millones de dólares para subsidios agrícolas del tipo‘compartimento verde’, los que no suponen una distorsión al comercio. La revisión de las normas que determinan qué tipo de pagos califican dentro del compartimento verde es también parte de las negociaciones actuales. Brasil, India y otros países en desarrollo no se sorprendieron con el anuncio de EE.UU. de hace días, respecto a que iba a limitar su OTDS a US$15 mil millones, pues hicieron notar que los pagos que actualmente EE.UU. desembolsaba eran de solamente US$ 7 mil millones. En relación a acceso a mercado, Lamy sugirió que los países desarrollados redujeran en un 70 por ciento sus aranceles más elevados. Los parámetros de este eventual compromiso permitirían que los países desarrollados designen como’sensibles’ a un 4 por ciento de sus líneas arancelarias agrícolas, lo que posibilitaría que éstas se sujetaran a reducciones arancelarias más bajas. Los países con aranceles muy elevados, como Suiza y Noruega, podrían aplicar un 2 por ciento adicional. Para ese tipo de productos, los países ricos tendrían que expandir sus contingentes de importación lo suficiente, de tal forma que puedan otorgar nuevas oportunidades de acceso a los exportadores que sean equivalentes al 4 por ciento de los niveles de consumo doméstico. Más aún, bajo la propuesta de Lamy, no habría niveles máximos de aranceles para productos sensibles. Para los productos no-sensibles, los países desarrollados tendrían que topar sus aranceles en un 100 por ciento, aunque se les permitiría exceder ese techo en un 1 por ciento de sus líneas arancelarias a cambio de cierta compensación, como realizar una expansión más amplia de lo normal de los contingentes arancelarios aplicables de los productos sensibles. En el caso de las flexibilidades de acceso a mercado para los países en desarrollo, la‘zona de convergencia’ definida por Lamy les permitiría designar un 12 por ciento de sus líneas arancelarias agrícolas como‘especiales’, esto por motivos de desarrollo rural, sustento y
Heft
3 (2008) 4
Einzelbild herunterladen
verfügbare Breiten