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Violencia y criminalidad en el área metropolitana de Caracas : situación actual y propuestas de acción
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La literatura y la experiencia nos indican que el factor de riesgo de mayor importancia vinculado a la violencia homicida es la disponibilidad de armas de fuego. Más del 90% de los homicidios en Caracas son perpetrados con armas cortas de fuego. Los homicidios se concentran en los sectores populares de la ciudad, al este en el municipio Sucre, específicamente en Petare, y en el municipio Libertador en sus diversos sectores populares. Las causas documentadas por los cuerpos de seguridad en su mayoría son calificadas como enfrentamientos entre bandas y ajustes de cuenta. Se concentran en los fines de semana durante las noches donde entra en juego otro factor de riesgo que se vincula con los homicidios: la ingesta de alcohol. La capital también sufre los embates de otro crimen de altísimo impacto social, como lo es el secuestro. Un fenomenal crecimiento en número y modus operandi ha transformado la naturaleza de este delito para incorporarse a la vida capitalina. Lo que se conocía como un delito principalmente confinado a la frontera con Colombia y a unos pocos ganaderos y terratenientes hace 20 años. Hoy en día el secuestro en las grandes urbes de Venezuela es algo común. Caracas no esc apa a esta realidad; se observa que los perfiles de las víctimas se han diversificado. Es un delito que se concentra en zonas de clase media alta a alta tales como el sureste de la ciudad, en el municipio el Hatillo, donde víctimas afluentes disponibles se conjugan con un déficit policial y una geografía diversa difícil de controlar. También es importante mencionar que los municipios con menor tasa de homicidios, no son necesar iamente los de menor victimización. Municipios tales como Baruta, Chacao y el Hatillo, concentran el grueso de los delitos contra bienes, tales como robo y hurto. Esto se debe principalmente a que en estos municipios circulan las víctimas y bienes que más buscan los delincuentes. Leyes y políticas públicas con buenas intenciones y poca voluntad En Venezuela se vienen realizando algunos esfuerzos legislativos para contrarrestar algunos de los flagelos ya descritos. Este es el caso de la Ley Contra el Secue stro y la E xtorsión(2009), que reconoce las nuevas formas de secuestro y es a su vez más punitiva. Sin embargo la estadística sigue creciendo pese a su existencia. A ra de la Comisión N acional para la Reforma Policial instalada en el 2006, se promulgan la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del C uerpo de Policía Nacional Bolivariana(2009). Ésta da nacimiento a la Policía Nacional Bolivariana(PNB) que debió llenar el inmenso déficit policial que dejó la desaparecida Policía Metropolitana. Aun en el año 2013, la PNB no logra cubrir toda el AMC, limitando su acción al Municipio Libertador, al Metro y vías expresas, absorbiendo al Instituto Nacional de Tránsito Terrestre. Su despliegue ha sido lento dentro de Caracas al igual que a nivel nacional. En un intento por controlar el lado más complejo del crimen, la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo(2012) sancionada en un entorno enrarecido políticamente, hace hincapié en el tema del terrorismo y su amplia definición para socavar libertades individuales en favor de proteger al gobierno frente a eventuales enemigos políticos. Se perdió la oportunidad de enfocarla correctamente en el delito organizado y su impacto en la seguridad pública. 9