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Cambio climático : lo que está en juego
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¿Acaso, por debajo de los 2°C, los impactos del cambio climático no serían motivo de preocupación? Quienes leyeron con atención el Recuadro 1, ya conocen la respuesta a esta pregunta. Los impactos de un incremento de 2 °C en relación con la era preindustrial no son despreciables. Es más, al tiempo que nos acercamos a un incremento de 1°C(nos encontramos en 0,88°C), ya diversas regiones del mundo han sufrido las consecuencias de este aumento. Los intensificación de los huracanes de alta intensidad en Nueva Orleans(Katrina), Nueva York(Sandy), los países centroamericanos y algunas islas del Caribe son un trágico testimonio. Igualmente, las sequías extremas ocurridas en Australia; en Casanare, Colombia, en 2014; y en la costa occidental de los Estados Unidos entre 2014-2015, así como las devastadoras olas invernales en Tailandia en 2011, y en Filipinas y Colombia en 2012 confirman las predicciones sobre los efectos del calentamiento global en el sistema climático físico. En efecto, en la primera década de este siglo, ocurrieron 3496 de­sastres naturales que incluyen inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor, lo que equivale a cinco veces los desastres registrados en la década del 70 cuya cifra ascendió a 743. La mayoría estuvie­ron influenciados por el cambio climático. De los 8835 desastres ocurridos entre 1970 y 2010, cerca de 89% fueron inundaciones y huracanes. El caso de la Amazonía La degradación amazónica es probablemente el impacto potencial más serio del cambio climático en América Latina. L a selva húmeda tropical amazónica es emblemática de la riqueza natural del pla­neta y, a la vez, del abuso perpetrado por la humanidad sobre sus ecosistemas. Los pronósticos no son buenos. El calentamiento global afectará los ciclos de lluvia en la región, lluvia de la cual depende la selva. De acuerdo con estudios adelantados por el Instituto Nacional de Investigaciones Es­paciales del Brasil: Para el final del siglo XXI, algunas regiones del sudeste de la Amazonía podrían ser sustituidas por vegetación de sabana, debido principalmente al aumento de la evapotranspiración y la disminución de la cantidad de agua en el suelo. En contraste, las áreas con mayores valores de precipitación y menor estacionali­dad, como la parte central y noroeste amazónica, son consideradas como las de menor probabilidad de sufrir los impactos negativos de estos cambios. En este caso, añade el estudio,estas áreas podrían actuar como refugio ecológico ante escenarios de cambio climático, por lo que son necesarias medidas prioritarias de preservación y manutención de condiciones de conectividad de estas áreas con el resto de la selva amazónica. 38 Cambio climático: lo que está en juego