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Retos y desafíos de la policía en contextos de transición hacia la paz
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Formación policial y seguridad ciudadana ¿Cómo mejorar el servicio de policía? 50 dadanos. No obstante, las condiciones históricas asociadas al uso de las armas y el poder coercitivo del estado han incidido en que los cuerpos de policía hayan adoptado una amplia tradición militar. Esto ha tergiversado sus objetivos y afectado el enfoque del servicio de policía. Por tal motivo, internacional y académicamente se plantea la necesidad de propender a la desmilitarización. La desmilitarización representa un primer eje de trabajo y se refiere tanto a los procesos de desarme, desmovilización y reintegra ­ción de los actores que participan de un conflicto, como a los procesos de desmilitarización de la cultura, fundamental para la rehabilitación so­cial. Mientras el primero se refiere a los cambios que tienen los actores del conflicto, el segundo a un proceso psicosocial y práctico en el marco de la vida cotidiana(Farr, 2002; Smyth, 2004). En el caso de la Policía Nacional de Colombia, la desmilitarización implica la clarificación y reafirmación de su naturaleza e identidad, que de acuerdo con la Constitución es de carácter civil. En esta línea, propender a cuerpos policiales más civilistas que militares ayuda a reducir la brecha de la seguridad que puede generarse ante la confusión de roles entre el ejér­cito y la policía. Los cuerpos policiales civilistas están mayoritariamente orientados y capacitados para procurar ambientes democráticos estables, con un amplio respeto por los derechos humanos(Den Heyer, 2011). Por el contrario, el despliegue de cuerpos de policía militarizados en zonas de posconflicto de Asia, Centroamérica y Rusia tuvo un impacto negativo en cuanto a que no se involucraban suficientemente con los requerimientos de la ciudadanía y se perpetuaron ciclos de violencia y corrupción mediante la represión(Pino y Wiatrowski, 2006). En el caso de las policías latinoamericanas se observa una tendencia clara hacia organizaciones jerárquicas, centralizadas y de corte militar. Y aunque esto contribuye a mantener la disciplina interna de la organización, es importante que se incorporen otros elementos que incluyan flexibilidad y cooperación con la comunidad(Frühling, 2003). En el caso colombiano se han desarrollado varias reformas que buscabandesmilitarizar la po­licía; sin embargo, su estructura organizacional, su régimen de formación, carrera y el rol que asumen frente a algunas problemáticas derivadas del conflicto armado estimulan la vía contraria(Dupuy, 2005). De este modo, el rol y la función policial se solapan en ocasiones con el rol y la función militar, y viceversa. Un tratamiento militarizado de los problemas de con­vivencia y seguridad ciudadana privilegia la confrontación y el uso de la fuerza, sobre la resolución de conflictos y la mediación entre ciudadanos,