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Rastrear el discurso iliberal: cómo la retórica de extrema derecha erosiona la democracia antes de que las políticas cambien
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2,72 en disputa, frente a 1,81 para la izquierda. En general, aproximadamente 84% de la retórica iliberal en España apunta a la disputa(medios de comunicación, tribunales, pluralismo) en lugar de la participación. El mensaje es cla ­ro: el manual de estrategia iliberal de España se centra en deslegitimar a los rivales, politizar los tribunales y atacar la libertad de prensa, estrategias mucho más frecuentes en el discurso de la extrema derecha. Argentina: una configuración bipolar La figura 2 muestra que Argentina presenta un cuadro más complejo: un patrón en forma de U en el que los discursos 2 de extrema derecha e izquierda convergen a niveles ilibera ­les igualmente altos, mientras que la derecha convencional se queda con la base liberal. El iliberalismo de extrema derecha de Javier Milei apunta fundamentalmente a los medios de comunicación/informa ­ción alternativa y al pluralismo/oposición, pero también a la dimensión de controles y contrapesos/Estado de dere ­cho. Esto es coherente con su imagen libertaria y antiesta ­blishment, que se basa en gran medida en la deslegitima ­ción sistemática de sus rivales. Sorprendentemente, el discurso de la izquierda argentina exhibe el mayor iliberalismo en cuanto a controles y con ­trapesos/Estado de derecho y medios alternativos, lo que indica una postura firme en materia de supervisión judicial y esfera de la información. El discurso de la derecha tradi ­cional(Juntos por el Cambio) es comparativamente más li ­beral, en especial en lo que respecta a la integridad electo ­ral y la ciudadanía inclusiva. En términos de énfasis, tanto la extrema derecha como la izquierda alcanzan niveles generales de entre 2,65 y 2,66, impulsados ​p​ rincipalmente por su enfoque sostenido en los controles y contrapesos, los medios de comunicación y la oposición. El puntaje más bajo de la derecha tradicional (alrededor de 2,3) refleja tanto una intensidad moderada como una distribución más equilibrada de la atención re ­tórica. El hilo conductor A pesar de las diferentes configuraciones –el gradiente li ­neal de España frente a la bipolaridad de Argentina–, aso ­ma un patrón subyacente. El iliberalismo se difunde me ­diante ataques a la rendición de cuentas horizontal y la es ­fera de la información. Los líderes promueven una y otra vez restricciones significativas o politización(puntaje de 2,3 a 2,9 en nuestra escala) en las áreas asociadas con la disputa. Estas señales iliberales de rango medio, utilizadas 2   En nuestro análisis, la líder de izquierdas bajo examen es Cristina Fernández de Kirchner, mientras que en la centroderecha hicimos foco en Mauricio Macri. con frecuencia, son incluso más importantes que las esca ­sas declaraciones extremas, ya que normalizan la presión sobre el ecosistema informativo, la independencia judicial y el pluralismo. El discurso sobre participación es escaso en ambos países. Cuando aparece, su contribución es diferente en cada país: la extrema derecha española despliega una retórica clara ­mente excluyente sobre la ciudadanía, mientras que en Ar ­gentina los patrones concentran el iliberalismo en la dispu ­ta, independientemente del bloque. Más allá de la intensidad: el poder de la repetición Medir cómo suenan los líderes iliberales es solo la mitad de la historia. También necesitamos saber con qué frecuencia utilizan estos marcos. Un líder puede obtener un puntaje moderadamente iliberal(alrededor de 2,5) al hablar de tri ­bunales o medios de comunicación, pero si vuelve sobre es ­tos temas repetidamente, entrevista tras entrevista, ese mensaje persistente influye en el discurso público en mucha mayor medida que ocasionales declaraciones extremas. Por lo tanto, combinamos la intensidad con el énfasis, pon ­derando nuestros puntajes según la frecuencia con la que cada líder aborda cada ámbito institucional. Esto revela dos patrones cruciales. En primer lugar, el discurso iliberal se centra abrumadora ­mente en la disputa, no en la participación. En España, aproximadamente 84% de las menciones codificadas en to ­dos los bloques políticos apuntan a la disputa; en Argenti ­na, la cifra asciende a aproximadamente 90%. En segundo lugar, la frecuencia amplifica el riesgo. En Es ­paña, una vez contabilizado el énfasis, el puntaje pondera ­do de Vox en la disputa llega a 2,72, en comparación con 1,81 para la izquierda, una diferencia impulsada tanto por un contenido más iliberal como por un uso más frecuente. La derecha tradicional se sitúa en 2,37, lo que sugiere cierta adaptación retórica. En Argentina, tanto la extrema dere ­cha(Milei, 2,65) como la izquierda(2,66) convergen en ni ­veles igualmente altos al ponderar por frecuencia, mientras que la derecha tradicional se mantiene por debajo, en 2,30. Estos puntajes medios(2,3-2,9), repetidos con suficiente frecuencia, normalizan la presión sobre las instituciones democráticas sin requerir un lenguaje extremo en ningún caso. En pocas palabras, el manual de estrategia iliberal triunfa mediante la repetición. Los ataques de rango medio a los tribunales, los medios de comunicación y el pluralismo, utilizados de forma consistente en cientos de entrevistas, son más importantes que las raras declaraciones incen ­diarias. Por eso es esencial la detección temprana en el nivel discursivo; para cuando las políticas cambian, la ba ­talla retórica ya ha sido ganada. Rastrear el discurso iliberal 4