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El juego mundial por cuellos y puños : la finalización del acuerdo sobre los textiles y el verstido (ATV) agrava las divisiones sociales
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Las diversas estrategias de internacionalización emplea­das por las empresas provocaron posiciones conflicti­vas sobre la cuestión«libre comercio o regulación». Esto puede demostrarse claramente con el ejemplo del acuer­do bilateral de comercio entre los Estados Unidos y Viet­nam, válido hasta fines del 2004: mientras Nike, Gap y K–Mart –grandes casas de venta al público de prendas de vestir, cuya producción es realizada por proveedores de Vietnam– rechazaron totalmente que hubiera cuotas para las exportaciones de prendas de vestir vietnamitas a los Estados Unidos, la industria del vestido en los Estados Unidos que producía internamente, criticó las cuotas acordadas por considerarlas demasiado altas. 33 Probablemente esas posiciones divergentes puedan generalizarse: mientras una parte –en general las gran­des casas de venta al público de los«tres grandes cen­tros» querían que se abolieran las cuotas y simultá­neamente, a través de la creciente internacionalización de sus cadenas de proveedores, se aprovecharon del sistema de cuotas, las compañías con producción pro­pia en países industrializados reclamaban la protección del Estado para su producción. De manera que, lo que en realidad se suponía era una retirada regulada a escala nacional, y una etapa de transición, se convirtió en una etapa de maximización regulada de la ganancia hasta fi­nes del 2004. Bienestar para los ricos: los Estados nacionales competitivos El aumento de la internacionalización del comercio de los textiles y el vestido aumentó la competencia entre los Estados nacionales involucrados. Estos cumplieron un papel en la competencia internacional de la industria textil y del vestido, pagando subsidios para aumentar la competitividad de su propia economía, ofreciendo incentivos financieros a través de la ins­talación de Zonas Francas de Exportación(véase Cuadro 4) 34 otorgando garantías, concesiones fiscales, etc., a las empresas que experimentan dificultades 35 , concediendo reducciones o incluso exenciones aran­celarias, como parte de los acuerdos comerciales, para importaciones que fueran producidas utilizan­do materia prima o productos semiterminados pro­venientes del país importador, negociando, a escala internacional, medidas protec­cionistas para su industria nacional(Acuerdo Multifibras, Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido) o abogando por la libre competencia, según convi­niera a su estrategia de competitividad nacional par­ticular. A través de esto, los Estados nacionales actúan(actua­ron) en el plano internacional como«Estados Competi­tivos» 36 , cuya motivación central es salvaguardar la competitividad de las empresas nacionales en la compe­tencia mundial. En este proceso, la territorialidad y la soberanía de los Estados nacionales son básicamente alteradas. Cuanto más globalizada esté la economía na­cional, mayor será el territorio de los intereses naciona­les. Cuanto más refinado(y poderoso) sea el sistema internacional de reglamentaciones, más restringida(o débil) estará la soberanía nacional 37 . Salvaguardar la competitividad como motivación cen­tral de la política nacional tiene consecuencias de largo alcance para la población. Esto se debe a que todos los sectores de la sociedad –normas laborales, salud, edu­cación, seguridad social– caen cada vez más bajo los dictados de la competitividad. Esto ha abierto las puertas a la«carrera hacia abajo» que se expresa en la falta de seguridad social en los países del Sur y la reducción del gasto social en los países supuestamente desarrollados. La seguridad so­cial, el empleo seguro y las condiciones de trabajo«bue­nas» se convierten en«lujos» en tiempos de competen­cia mundial. Si bien la lógica de la«carrera hacia abajo» es considerablemente desigual, no obstante es algo que se está haciendo cada vez más patente. Las esperanzas de que se produzcan impactos impresionantes en el em­pleo en el sector de los servicios o de que los sectores de alta tecnología den impulsos efectivos para el creci­miento, parecen señalar en otra dirección y prometer prosperidad económica para todos. Sin embargo, tam­bién aquí, podría ser instructivo estudiar la tendencia de la industria textil y del vestido, en especial para quienes están interesados en el impacto de esos procesos en la gente y en los trabajadores. Porque, también en este sector aparentemente optimista, la competencia mundial provocará una carrera social hacia abajo. «Los pobres que trabajan» o «la carrera hacia abajo» Con o sin cuota: la internacionalización de la produc­ción de prendas de vestir es un proceso contradictorio. En efecto, en muchos países puede haber reducido la dependencia de materias primas y/o exportaciones agrí­colas y creado una cantidad muy importante de puestos de trabajo formales, es decir, empleo pleno, sin límite de tiempo, con contrato de trabajo 38 . Sin embargo, esos 19