La lógica del modelo de desarrollo del país consistió fundamentalmente en: 1.4 La dimensión político – administrativa • Fomento de la industrialización, entendiendo que de este modo, el país se modernizaría y habría una sustitución de importaciones. • Estímulo a la creación de empleos en las grandes ciudades. • Estímulos fiscales a la inversión privada en las grandes urbes, particularmente en la ciudad de México. • Crecimiento de la oferta de servicios básicos, derivados de la política social, en las ciudades. • Transferencia de recursos de la agricultura a la industria, vía la exportación de excedentes de producción agrícola del país, que significó el inicio de la descapitalización del campo. • Crecimiento del salario real en las ciudades y estancamiento de los precios internos de los productos agrícolas. Aunado a estas políticas distintivas del modelo de desarrollo imperante en México en el período de 1940 a 1980, está la añeja centralidad política, económica, religiosa y cultural de la ciudad. Desde la fundación de Tenochtitlan por los aztecas, hasta principios del siglo XXI, esta condición de referente nacional, ha hecho que los procesos económicos, políticos y sociales de todo el país, tengan una particular resonancia en la ciudad de México. Desde el punto de vista de la gestión pública, la ciudad de México vive una situación particularmente inédita: es sólo a partir de 1997, que los habitantes del DF, pueden elegir democráticamente a sus gobernantes. Antes de esa fecha, la autoridad del DF –llamado Regente de la ciudad de México– era designada directamente por el Presidente de la República, quien a su vez, desde el año de 1929 perteneció siempre al mismo partido oficial. Por ello, el gobierno de la ciudad de México era casi una extensión del Gobierno Federal, lo cual significaba que eran los criterios y prioridades de la gestión federal los que privaban en la administración de la ciudad. Por otra parte, los titulares de las Delegaciones Políticas eran designados también por el Regente de la ciudad. Esta secuencia en la delegación de autoridad del Presidente al Regente, y de éste a los Delegados, aunado a que en el vecino Estado de México(Edomex) y en los municipios conurbados del DF, también gobernaba el mismo Partido (PRI), conllevó una suerte de“unidad de criterios” y consenso en la gestión de la ZMVM, que hacía relativamente fluida la coordinación de políticas metropolitanas, para bien o para mal de la situación ambiental de la cuenca. Hoy en día, los diversos ámbitos de gobierno(federal, local, municipal y delegacional) están encabezados por partidos políticos, con distintas y contrapuestas prioridades y criterios de gobierno. Evidentemente esta diversidad que es positiva desde el punto de vista político y democrático, se manifiesta como un escollo a superar desde la perspectiva de la gestión ambiental, toda vez que, como se mencionó en el primer apartado de este capítulo, las condiciones biogeofísicas de la cuenca son unas. 13
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Hacia la agenda XXI de la Ciudad de México : propuesta del Gobierno del Distrito Federal
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