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Hacia la agenda XXI de la Ciudad de México : propuesta del Gobierno del Distrito Federal
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La complejidad político–administrativa referida, abre importantes desafíos para la gestión ambiental, económica y social de la ciudad de México, dado que en esta coyuntura debe desarrollarse una concepción más profunda de la democracia limitada a la capacidad de desarrollar consensos y coordinación de políticas intersectoriales e intergubernamentales por más que tengan como referente común la sustentabilidad de la ciudad y de toda la zona metropolitana si no se sustenta en la participación efectiva de las fuerzas sociales en la toma de decisiones. A la diversidad política de la región se debe añadir, además de la concertación política, la práctica de la democracia directa y participativa. 1.5 La dimensión sociocultural La población de la ciudad de México es un mosaico de grupos sociales de muy diversas características. En el mismo territorio y contexto biogeofísico coexisten descendientes de los pobladores originarios de la cuenca y personas recién llegadas a la capital del país en busca de mejores perspectivas de vida, que provienen de otros estados de la República. Los primeros habitan predominantemente en las delegaciones del sur de la cuenca y ocupan la zona rural del DF. Las costumbres, tradiciones, formas de cultivo y el mismo manejo de sistemas productivos ancestrales que aún perviven en esa zona, tienen grave riesgo de perderse a consecuencia del avance de la mancha urbana. La diversidad de la población tiene rasgos que van más allá de los diversos orígenes y fenotipos. Hay entre la población de la ciudad de México una profunda desigualdad económica y social, que se manifiesta en hondas diferencias de oportunidades, calidad de vida y de acceso a los mínimos de bienestar, de gran parte de la población. La inequidad social se expresa como uno de los problemas más dolorosos de la diversidad en la ciudad de México. Según analistas de la sociedad y la cultura de la ciudad de México, esta situación ha derivado, entre otras cosas, en un muy desigual arraigo de los habitantes de la ciudad al territorio en el que viven. La relación y las prácticas con el entorno natural y social están influidas directamente por la condición social que se tiene: no es lo mismo la percepción de la relación y vinculación con el entorno natural de un habitante de la zona rural del DF, que la que puede tener un recién llegado a la ciudad que se asienta en una zona parcialmente urbanizada, donde algunos o todos los servicios urbanos le son proveídos. Obviamente, entre menos arraigo y sentido de pertenencia al lugar se tenga, o más cómodamente se pueda acceder a los recursos y disponer de los desechos, más despreocupada y superficial será la relación con el entorno. 1.6 Tendencia demográfica y poblamiento del DF y su zona metropolitana Un problema adicional de gran relevancia para el proyecto de sustentabilidad de la ciudad, es el de los aspectos demográficos. El tamaño y características de la población actual, así como sus tendencias futuras, son condiciones de central importancia a considerar para edificar un futuro sustentable y una mejor calidad de vida para sus habitantes. En 1950, la población total del DF era de 3 millones de habitantes y la de toda la ZMVM ascendía a 3.5 millones. En 1980 ambas poblaciones crecieron hasta llegar a 8.8 y 13 millones, respectivamente, con lo que la tasa de crecimiento regional estuvo por arriba de la nacional, como se ve en las tablas 1.1 y 1.2. A partir de la década de los 80, esta tendencia cambia drásticamente como consecuencia de 14