7.2 Tendencias de las concentraciones de los contaminantes atmosféricos Como resultado de las acciones que empezaron a ejecutarse desde 1986, que se consolidaron con el Programa Integral Contra la Contaminación Atmosférica (PICCA) 1990-1994; y posteriormente con el Programa para Mejorar la Calidad del Aire en el Valle de México(PROAIRE) 1995-2000, el cual por primera vez enfrentó el problema de manera integral, los niveles de ozono y partículas han mostrado una lenta, pero constante tendencia a la baja. Históricamente las concentraciones más altas de contaminantes en la ciudad se registraron durante el bienio 1990-1991. Dentro de las acciones instrumentadas posterior a esos años destacan la sustitución de combustóleo(hidrocarburo con alto contenido de azufre) por gas natural en las termoeléctricas e industrias más contaminantes; la reducción del contenido de plomo en las gasolinas y en general, el mejoramiento de la calidad de los combustibles. Otras acciones que han contribuido en la lucha contra la contaminación son el programa Hoy No Circula(HNC), a través del cual se redujo el uso de gasolinas y disminuyeron las emisiones vehiculares, así como los cambios tecnológicos aplicados a los vehículos automotores, la industria y los servicios; la instalación de sistemas de recuperación de vapores en las terminales de almacenamiento, autotanques y estaciones de distribución de gasolinas, para controlar las emisiones evaporativas de hidrocarburos; la homologación de la verificación vehicular entre el Edomex y el DF; la publicación de normas para establecer límites más estrictos de emisión para los vehículos en circulación y los autos nuevos que se comercializan en el país; así como el impulso al uso de gas natural comprimido en vehículos de uso intensivo. La restauración ecológica de las zonas boscosas de la cuenca de México ha sido otra acción de gran importancia. A pesar de todos estos esfuerzos y de los indudables logros obtenidos con la reducción en las concentraciones de algunos contaminantes, la situación actual sigue siendo inaceptable, particularmente en los casos de O 3 y las partículas menores a 10 micrómetros de diámetro aerodinámico(PM 10 ), debido a que los estándares establecidos en las normas y consideradas como adecuadas para la salud, siguen rebasándose. Entre 1996 y 1998 el O 3 excedió los límites el 80% de los días del año y las PM 10 el 38% de ellos. En 2003 las excedencias bajaron a 69% y 10%, respectivamente. En campañas de investigación realizadas por períodos breves, se han obtenido resultados que permiten inferir que, además de los contaminantes ya aludidos, en la atmósfera de la ciudad están presentes varios compuestos volátiles, como aerosoles, aldehídos, formaldehído y otros hidrocarburos, los cuales en muchos casos se encuentran en concentraciones más altas de lo que sería deseable para la salud. Por otra parte, como no se miden de manera cotidiana en la mayoría de los países, aún no existen normas que regulen las concentraciones permisibles de estos compuestos. Otro aspecto importante, es el hecho que en la ciudad de México la distribución de los contaminantes atmosféricos no es homogénea, ya que depende de las actividades antropogénicas que se realizan en cada zona y de las condiciones meteorológicas de la cuenca. En la zona norte del área metropolitana, donde se asienta gran parte de la industria, históricamente se han registrado los niveles más altos de partículas suspendidas, y en general de contaminantes primarios. En muchas 90
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Hacia la agenda XXI de la Ciudad de México : propuesta del Gobierno del Distrito Federal
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