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Hacia la agenda XXI de la Ciudad de México : propuesta del Gobierno del Distrito Federal
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hecho de que no todos van a la escuela, apoya la necesidad de construir una socie­dad que educa y se educa en los espacios de confluencia y convivencia humana. 39 La educación ambiental propone pensar en los problemas ambientales como una dimensión de las múltiples actividades humanas y como producto de las formas sociales de desarrollo. Impulsa, por lo tanto, un repensar social que se traduzca en nuevas formas de relación con la naturaleza. Las dimensiones y alcances de la problemática ambiental, muestran la nece­sidad impostergable de generar nuevas formas de relación entre la población y el medio ambiente, donde la evolución hacia una nueva sensibilidad, conocimiento y valoración alrededor de la protección y aprovechamiento adecuado de los recur­sos, se convierta en uno de los objetivos medulares de la política ambiental y de cualquier política de desarrollo. La educación ambiental, específicamente, por los fines que persigue y por los procesos que desencadena, se constituye como un importante factor de cambio para el medio ambiente, al contribuir a revertir su estado de deterioro y dar lugar a su conservación; y en la gente, al estimular el desarrollo cognitivo, afectivo, social y moral, de tal modo que establezca nuevas relaciones con su medio. 40 Javier Reyes 41 propone quela educación ambiental tiene, al menos, tres claras funciones que cumplir: a) Brindar metodologías y contenidos que permitan problematizar o interpretar críticamente la realidad, sobre todo los comportamientos humanos que impactan de manera negativa al entorno natural; 39 op cit. 40 Orellana, op cit. 41 Reyes, 1997. b) Desarrollar, de manera intencionada y explícita, un marco axiológico de respeto ambiental, y c) Ofrecer herramientas para el fortalecimiento organizativo de los movimientos ambientales y aportar elementos, a través de programas de formación, para la inclusión de la dimensión ambiental en otros movimientos sociales. El reto es el fomento de una cultura ambiental orientada a promover la participación social en la vigilancia y en la resolución de los importantes problemas ambientales que se viven y el ofertar una calidad de vida más digna a sus habitantes. Los programas y proyectos de educación y comunicación ambiental tienen como propósito la participación informada de la ciudadanía en dicha gestión, considerándose estratégica para el logro de los objetivos del gobierno de la ciudad. 10.2 Percepción de la ciudadanía sobre su entorno y participación Comprender cómo se percibe nuestra realidad, cómo nos vemos en ella, es indudablemente parte fundamental de cualquier apuesta y propuesta educativa. El conocer con entera satisfacción cómo pensamos y por qué lo hacemos no es asunto sencillo, pero lograr una aproximación siempre es útil para el diseño de una estrategia educativa. Así, en este apartado se presenta un primer acercamiento a la forma en que los habitantes de la urbe perciben la ciudad y sus problemas ambientales. 42 Los resultados presentan un acercamiento a una muestra de la población adulta, particularmente de los sectores socioeco­133 42 Esta investigación fue financiada por el Fideicomiso Ambiental.