PRESENTACIÓN En el contexto latinoamericano actual, la política energética ha venido asumiendo una importancia creciente como aspecto fundamental de los procesos de integración regional. Aún cuando el continente está todavía lejos de una verdadera integración energética, los conceptos e iniciativas asociadas con el tema han experimentado una interesante evolución a través del tiempo. En tal sentido, experiencias puntuales como la colaboración bilateral para el aprovechamiento compartido del potencial hidroeléctrico, las interconexiones eléctricas y de gas entre países vecinos y los acuerdos de suministro de crudo en condiciones preferenciales, han dado paso a propuestas más ambiciosas que podrían convertirse en alternativas viables a los esquemas integracionistas promovidos desde América del Norte. Entre estas iniciativas sobresalen por su importancia, las de Petroamérica y sus derivaciones en Petroandina, Petrocaribe y Petrosur, la propuesta de integración energética entre Venezuela y Colombia que incluye, como primer paso, la construcción de un gasoducto que permitirá llevar gas natural desde la Guajira Colombiana hasta el Estado Zulia-Venezuelay, más recientemente, el proyecto de desarrollo de un gasoducto entre Venezuela y Brasil, destinado a suplir requerimientos actuales y futuros de gas en América del Sur. Algunas de estas propuestas son consideradas como pasos iniciales dentro de una estrategia de integración política, económica y social destinada a transformar, gradual y sostenidamente, a Latinoamérica en un polo de desarrollo mundial. Sin embargo, a pesar de estas y otras propuestas impulsadas desde algunos gobiernos latinoamericanos, en los países de la región el debate en torno a la política energética y su relevancia como factor dinamizador de los procesos de integración, no se ha extendido con
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