INTRODUCCIÓN Los cambios político-militares en el orden internacional a partir de 1989, y la aceleración de la globalización como un fenómeno multidimensional de interconexión global, de notable relevancia en lo económico, estimularon cambios en las estrategias de todos los bloques regionales. La Comunidad Andina de Naciones(CAN), al menos en lo nominal, manifestó, a través de la Declaración de Galápagos, en 1989, el“Compromiso Andino de Paz, Seguridad y Cooperación” y la necesidad de formular un nuevo diseño estratégico para la orientación del grupo andino. La nueva orientación estratégica, hecha explícita hacia 1995, tendría la particularidad de dar relevancia al tema energético como factor dinamizador del proceso integracionista y de los desarrollos nacionales de los países asociados. Los recursos naturales de los países, susceptibles de ser transformados en energía; los antecedentes existentes en materia de cooperación energética bilateral y el marco más amplio de las aspiraciones de una Zona de Libre Comercio han contribuido a la revalorización del tema energético en la CAN. A la fecha, la CAN tiene más de tres décadas de fundada. En el presente puede ser asumida como una experiencia prolongada de cooperación y de aspiración regional de integración. Pese a las demoras y diversos obstáculos que ha debido enfrentar el proceso integracionista y a los grandes y complejos cambios globales-regionales en los últimos 15 años, las perspectivas parecieran ser mayoritariamente favorables. Todo ello, aun cuando el alcance de la integración ha cambiado. De la aspiración inicial de una cooperación económica armónica y pragmática, en virtud de los postulados más ortodoxos de la inte-
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