forma razonable, aunque también persisten prácticas muy negativas(como la opacidad de las negociaciones, la falta de mecanismos transparentes y participativos). Como telón de fondo de las decisiones a tomar, vuelven a estar temas fundamentales en lo que hace a lo que cada país está dispuesto a apostar al futuro del M ERCOSUR , con los lógicos costos y también con las ganancias consiguientes. Félix Peña sintetizaba esos temas de fondo en cuatro preguntas tan insoslayables como difíciles: i.«¿están los socios mayores dispuestos a someterse a disciplinas colectivas libremente consentidas?» ii.«¿están dispuestos a otorgarse y garantizar preferencias económicas para que los socios inviertan en la zona?» iii.«¿están dispuestos los países a abrir efectivamente sus espacios decisorios?» iv.«¿están efectivamente dispuestos a abrir el debate en torno a las reformas del M ERCOSUR ?» Con seguridad, en la respuesta a estas preguntas fundamentales pesará sin duda la voluntad política que puedan exhibir los gobiernos, pero también sus cálculos estratégicos y sus expectativas, tanto las reconocidas como las escondidas. Y tampoco hay que olvidar que las vulnerabilidades económicas impactan y mucho sobre el debate del M ERCOSUR político. Algunos de los asuntos en discusión A continuación se presentará en forma sumaria los principales tópicos que orientan la discusión más actual acerca de los cambios en el formato institucional del M ERCOSUR . a. La operativa de los organismos decisorios De acuerdo al Protocolo de Ouro Preto de 2004, existen tres órganos con capacidad decisoria en el organigrama M ERCOSUR , los tres dependientes de los gobiernos socios y en particular de sus Poderes Ejecutivos: el Consejo del Mercado Común(CMC)(órgano superior del bloque, a quien corresponde«la con34 ducción política del mismo», integrado por los Ministros de Relaciones Exteriores y de Economía de los Estados partes); el Grupo Mercado Común(órgano ejecutivo del Mercado Común de acuerdo al Tratado de Asunción, coordinado por los Ministerios de Relaciones Exteriores e integrados por cuatro miembros titulares y cuatro alternos por país, que toman sus decisiones por consenso y con presencia de todos los Estados Parte); y finalmente, la Comisión de Comercio del M ERCOSUR (CCM) (órgano al que se atribuye, entre otras, la función de velar por la ampliación de los instrumentos comunes de política comercial intra– M ERCOSUR y la de pronunciarse con respecto a la aplicación y al cumplimiento del Arancel Externo Común). Los reproches fundamentales que se les hace a estos organismos ha apuntado a los siguientes factores: funcionamiento episódico y asistemático(según cálculos de Deisy Ventura, el proceso decisorio del M ERCOSUR que pasa fundamentalmente por estos organismos sólo ocurre durante 18 días por semestre, sumando las reuniones por separado de los mismos); falta de información y transparencia de sus negociaciones; ausencia de vínculos estables y consistentes con los organismos consultivos como la CPC y el FCES; exagerada primacía de los criterios intergubernamentales que bloquean la emergencia de una voluntad regionalista unificada. Las propuestas de reforma apuntan a demandas de mínima como la de un funcionamiento más continuo y sistemático, con la participación de otros Ministros en las escasas reuniones del CMC, o a propuestas reformistas más vigorosas como la conformación de un órgano intergubernamental permanente, que contribuya a la afirmación del bloque como una verdadera organización internacional, o a la creación de un órgano decisorio común encargado de administrar políticas comunes del bloque en su conjunto. b. El debatido asunto del Parlamento del M ERCOSUR Como se ha advertido, en la actualidad se ha terminado de imponer –polémicamente, es
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