que puedan afectar el comercio intrazona, las negociaciones con la Unión Europea para la creación de una Asociación Interregional; la situación actual y futura del M ERCOSUR , etc. Pero, como surge de lo expuesto, el FCES apenas tiene aun pocos años de funcionamiento, sin perjuicio de lo cual su carácter meramente consultivo y los antecedentes de lo ocurrido con otros órganos similares en procesos de integración como el europeo hacen temer que, por sí solo, este órgano resulte insuficiente para garantizar la construcción de un sólido espacio social del M ERCOSUR y para asegurar una efectiva participación social en la integración. En otras palabras, el reconocimiento de una«ciudadanía social» en el M ERCOSUR no estará asegurada con la sola existencia del FCES tal como hasta hoy existe en cuanto a sus potestades e integración. En ese marco, los planteos reformistas orientados a una consolidación del FCES apuntan a las siguientes demandas: progresivo desplazamiento al campo de un organismo del que emanen efectivamente iniciativas de sesgo regional, superadoras del concepto de mera agregación de secciones nacionales como integrantes del cuerpo; exigencia de un sistema de consulta prescriptiva(aunque no vinculante) por parte del CMC al FCES en todas aquellas materias que involucren asuntos relevantes en torno a los intereses y actores vinculados con el Foro; financiamiento oficial por parte del MERCOSUR de las actividades de este, hasta el momento solventadas exclusivamente por el esfuerzo y la iniciativa de actores privados. g. Mercociudades y la aspiración de un Foro representativo de los poderes locales en el organigrama M ERCOSUR En tanto se acepte que los centros urbanos representan un sujeto político y societario fortalecido, que está expandiendo sus aspiraciones y también su influencia objetiva, se aceptará probablemente que más que sumarse o unirse a los procesos de integración, lo que las ciudades pueden hacer, y con frecuencia hacen, es asumir esos procesos, tomarlos a su cargo, producirlos. 40 Ninguna de esas expresiones debe entenderse de modo excluyente. Los actores urbanos, ni separadamente ni en conjunto, asumen, toman a su cargo o producen estructuras integradoras y tejidos socioeconómicos integrados de por sí, desplazando a otros sujetos públicos o privados, ajustándose a pautas de autosuficiencia. Pueden disputar, desde luego, competencias y facultades, así como también recursos de distinta naturaleza, pero resulta inconcebible que postulen una integración de ciudades, por ciudades y para ciudades. Los términos asumir, tomar a cargo, producir refieren a una intervención independiente, en virtud de la propia iniciativa, influyente, responsable; en determinado sentido, una intervención que se apropia del proceso, si bien en carácter de copropietario con otros agentes y decisores. En la medida en que profundicen en la conciencia de sus nuevos papeles políticos y en la esfera de la sociedad civil, los centros urbanos mirarán menos a los esquemas de integración como construcciones ajenas, dentro de las cuales pueden y deben pedir un lugar o buscarlo, para considerarlos como producciones, en buena parte, de su propia actividad. Las preguntas de las ciudades respecto a ellos no consistirán tanto en ¿cómo me afectan?, ¿qué relaciones debo entablar con ellos?, ¿qué riesgos representan para mis intereses? sino en ¿qué requiere el avance de tal o cual proceso?, ¿cómo negociar en atención a él las fórmulas más aceptables?, ¿cómo evitar fracasos y maximizar logros y beneficios? La primera tarea de las urbes es, entonces, refleja, de autoesclarecimiento. Otra cosa es la institucionalización del compromiso de los centros urbanos con determinado proceso integracionista. La institucionalización reviste trascendencia, sin duda: desde que define (orientaciones y funciones), deslinda(potestades y cometidos) e imputa(responsabilidades estructuradas), plantea exigencias de incorporación conciente y sistemática pero además precisa los pactos entre actores y sustenta el juicio de los públicos y las ciudadanías sobre los desempeños de todos los decisores involucrados. Así y todo, mucho se puede hacer y conseguir antes de la institucionalización e inclusive cuando ella es tercamente negada
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