tro de servicios, se introduce profundamente en un cuerpo de normas que se comprometió y todavía está comprometido con objetivos que van más allá de impedir o facilitar las actividades económicas transfronterizas. 3.2. Evaluación de los sindicatos: los riesgos superan las oportunidades A la luz de las diferencias mencionadas anteriormente entre el comercio de bienes y el comercio de servicios, los sindicatos ponen de relieve el riesgo de que el marco actual del AGCS pueda tan solo intensificar el comercio internacional sin alcanzar su potencial de crear empleos dignos y un desarrollo sustentable. Los sindicatos consideran que las negociaciones actuales del AGCS son más una amenaza que una oportunidad(UNISON2003:6). El acuerdo corre el riesgo de servir solamente como un instrumento de las empresas mundiales para presionar por una política que les garantice el acceso a los mercados de todo el mundo, sin tener en cuenta los intereses de otros grupos. El procedimiento de solución de diferencias puede servir como un instrumento muy efectivo para asegurar este acceso, aún si es utilizado meramente como amenaza. Por lo tanto, hay serias preocupaciones de que una nueva ronda de negociaciones pueda profundizar aún más las desigualdades que ya existen dentro de los países y entre ellos. Además, –y esto exacerba la explosividad política de las negociaciones del AGCS– cuando un gobierno establece un compromiso de liberalización, muy pocas veces puede revocarlo aún cuando el parlamento haya decidido hacerlo. Únicamente a través del otorgamiento de compensaciones a los otros miembros del AGCS se permite a los gobiernos retirar su compromiso o renegociarlo(ver más abajo«Irreversibilidad»). En otras palabras, el actual marco del AGCS contiene rasgos antidemocráticos. Desde la década del 90, y en coaliciones amplias con movimientos sociales y organizacio8 nes no gubernamentales, los sindicatos se han opuesto a las negociaciones del AGCS. En vísperas de la Reunión Ministerial de los miembros de la OMC en Seattle, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres(ICFTU en inglés) se movilizó junto con la Federación Americana del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Sindicales(AFL–CIO en inglés) y muchos otros grupos de la sociedad civil, contra un sistema de comercio que arriesga violar las normas laborales. A comienzos de 2001, los grupos de la sociedad civil junto con los sindicatos lanzaron el llamado a «Parar el ataque del AGCS ya». Esta campaña concitó un amplio apoyo. En abril de 2001, 420 organizaciones de 53 países habían firmado la declaración que reclamaba una moratoria de las negociaciones del AGCS. Una declaración similar elaborada por organizaciones no gubernamentales como Focus on the Global South, la Red del Tercer Mundo y Vía Campesina, junto con sindicatos, con el título «Nuestro mundo no está en venta. OMC: Someterse o desaparecer». Ambas declaraciones contaron con el amplio apoyo de grupos de la sociedad civil del Sur y del Norte y fueron elogiadas por considerar que constituían un paso importante para superar las fricciones entre sindicatos y ONGs, especialmente del Sur. Esta fricción se hizo visible durante las protestas de Seattle, cuando las ONG del Sur criticaron a los sindicatos su estrechez de miras con relación a las normas laborales(PSI 2001). Sin embargo, desde entonces los sindicatos han hecho suyas las demandas del Sur de enlentecer las negociaciones, mientras que las ONG del Sur han incluido normas laborales básicas en su agenda. A pesar de eso subsisten ciertas diferencias(South Centre 2000b). 3.3. El amplio alcance del AGCS Los sindicatos critican el alcance demasiado amplio de las negociaciones del AGCS, que todas las actividades gubernamentales inherentes al comercio de servicios estén potencial-
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Negociaciones sobre el comercio de servicios : la posición de los sindicatos con respecto al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios
(AGCS)
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