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Negociaciones sobre el comercio de servicios : la posición de los sindicatos con respecto al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios
(AGCS)
Entstehung
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ses en desarrollo ya han liberalizado partes considerables de sus economías. Esas libera­lizaciones fuera del AGCS fueron a menudo parte de los programas de ajuste estructural cuyo cumplimiento exigen el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El criterio flexi­ble«de abajo hacia arriba» del AGCS pone ahora en situación de desventaja a los países en desarrollo(Jordan 1999). Así, a la hora de la negociación, pueden hacer pocas ofertas de liberalización a cambio de sus peticiones. En otras palabras, las políticas del FMI y el Banco Mundial han debilitado aún más la posición negociadora de los países en desarrollo. La OMC intenta resolver este problema estable­ciendo criterios para garantizar créditos para una liberalización autónoma. Los países pue­den tratar de que sus interlocutores comercia­les reconozcan en las conversaciones en cur­so de la Ronda de Doha sus medidas de libe­ralización previas. Sin embargo, las directrices que han sido acordadas son voluntarias. Por lo tanto, su aplicación se convertirá en objeto de negociaciones bilaterales(ver Pruzin 2003, WTO 2003). Dentro de los países comerciales poderosos, el secreto en el cual transcurrieron las nego­ciaciones(ver ICFTU 2003) excluye la partici­pación de los grupos de la sociedad civil. Mien­tras que los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales han quedado al margen, los negociadores comerciales se tomaron la mo­lestia de recibir los aportes de los grupos de presión industriales. Las presiones por la reali­zación de un acuerdo multilateral de servicios comenzaron en los Estados Unidos, cuando las compañías que habían aunado fuerzas en la Coalición de Industrias de Servicios(CSI, en inglés), pudieron incluir los servicios en la agen­da de la Ronda Uruguay. La Comisión Europea fue asesorada por la Mesa Redonda de Indus­triales Europeos(ERT, en inglés) y UNICE, la unión de empleadores europeos. A comienzos de 1999, el Foro Europeo de Servicios(ESF, en inglés) fue financiado con la ayuda de la Comisión de la UE con el propósito específico de renegociar el AGCS. La coherencia de las demandas generales de los representantes in­dustriales estadounidenses y europeos del sec­tor servicios es famosa. El Diálogo Comercial Transatlántico(TABD, Transatlantic Business Dialogue) brinda una plataforma en la que pue­den coordinar directamente entre(ver Wesselius 2002, Fritz/Scherrer 2002a:90). La norma del AGCS de Trato de Nación Más Favorecida(NMF) promueve ese tipo de alian­zas entre los proveedores extranjeros. La nor­ma exige que los privilegios comerciales con­cedidos a un miembro de la OMC deben ser extendidos a todos los demás miembros. Así, una ventaja que se haya otorgado a un provee­dor se convertirá en una ventaja para todos. Si un gobierno pretende revertir la comercialización no enfrentaría la oposición de tan solo un pro­veedor de servicios extranjero sino de todo un bloque políticamente poderoso(ver Wesselius 2002, Kwa 2003). 3.6. Falta de evaluación Un relevamiento de la literatura sobre los im­pactos económicos de la liberalización del co­mercio de servicios encomendado por la Se­cretaría de la Organización Mundial de Comer­cio dio, por un lado, un panorama muy mezcla­do de los impactos y, por el otro, demostró que la investigación de esos impactos todavía está en pañales(OMC 1998). En especial, los im­pactos sobre la economía en su conjunto son «muy difíciles de captar empíricamente»(WTO 19980:5). Por consiguiente, la mayoría de los estudios se concentran en las consecuencias de la liberali­zación del comercio y/o la desregulación den­tro de cada sector en particular. La liberaliza­ción en el sector financiero condujo en muchos países a una caída sostenida de las ganancias de la industria bancaria. Las instituciones finan­cieras afectadas por esto, frecuentemente re­accionaron con estrategias de inversión y prés­tamos de riesgo, que a su vez provocaron gra­ves crisis financieras en las que no alcanzó con la supervisión bancaria. La crisis de los bancos de ahorro y préstamo de Estados Unidos de­muestra que aún en las economías desarrolla­11