procesos organizativos. El financiamiento de las organizaciones, por citar sólo un ejemplo, está estrechamente asociado a tal o cual dirigente (funcionario electo o no) y no a las organizaciones como tales. Ello dificulta, desde luego, su institucionalización. Así pues, en definitiva, el personalismo es el principal obstáculo para la transformación de los partidos en organizaciones a la altura de nuestros tiempos. Siete principios para reinventar los partidos venezolanos Algunos partidos venezolanos se encuentran hoy, con diferentes grados de convicción y eficacia, en un proceso de búsqueda y transformación. En lo que sigue se intenta contribuir a ese proceso, tratando de organizar la reflexión sobre el cambio necesario y acercándola, en lo posible, a un plano operativo. Se advierte, de entrada, que no se aspira a ser originales en esta materia. Existen valiosas experiencias y propuestas que han nutrido esta aproximación. Son varios los partidos que, a lo largo de las décadas recientes, han dedicado tiempo a pensarse a sí mismos y a ensayar nuevas formas de organización. Del mismo modo, como ha sido previamente reseñado, iniciativas como las de la“Comisión para la Reforma del Estado”(COPRE) promovieron importantes debates sobre la reforma de los partidos. Ideas no han faltado, pues. El problema ha estado, como suele ocurrir, en su implementación. El partido ideal para este nuevo siglo sería uno que pueda incorporar en su estructura y funcionamiento siete grandes principios. Principios que se interrelacionan de diferentes formas y que se reflejan, en distintos grados, en las seis dimensiones que se han venido utilizando en el presente documento para comprender a los partidos. El cuadro siguiente resume el planteamiento. Allí se destacan las intersecciones más relevantes entre tales“principios” y“dimensiones”. 19
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