IMAGINAR EL FUTURO. CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA 62 EN LA CULTURA POLÍTICA DOMINICANA CAPÍTULO IV. Legitimidad y confianza en los actores y las instituciones públicas E n el capítulo anterior se discutió la legitimidad del sistema político dominicano a partir del apoyo a los fundamentos del sistema y la satisfacción con la gestión de gobierno. En este capítulo se expande el análisis al enfocarse en la confianza en las instituciones del Estado y los actores del sistema. Para medir la confianza se pidió a los participantes que indicaran qué tanto confían en diversas instituciones públicas con posibles respuestas“mucho”,“algo”,“poco” o “nada”. En varios casos se recodificaron las respuestas a“confía” o“no confía”. Como señala Rosanvallon la política contemporánea se desenvuelve en una época de desconfianza generalizada y la democracia de hoy día implica organizar esa desconfianza 1 . Ésta puede ser provechosa como contrapoder cuando el objetivo es mantener la fidelidad del poder a sus compromisos, permitiendo pensar la democracia más allá del marco meramente electoralista 2 . En este sentido, el papel de la desconfianza puede ser importante para profundizar los elementos democráticos en un orden político, sobre todo si pueden conducir a nuevas formas de legitimación de los poderes constituidos, que obliguen a cambios sustanciales en la forma como se maneja la cosa pública. Dicho esto, se presenta una radiografía de los bajos niveles de confianza en los actores y las instituciones del sistema político, primero como un límite de su legitimidad; y segundo, como punto de partida para proyectos políticos orientados con otros criterios de legitimidad. La baja confianza en las instituciones del Estado tiene que ver con su escaso aporte a la legitimación del orden político, por lo que su función es asumida por otros factores como el clientelismo. Lo anterior se produce en el marco de un tipo de racionalidad política que legitima la violación de las normas e instituciones del Estado por parte del poder constituido, lo que hace comprensible conectarse a las redes de poder para liberarse de las normas impuestas solo a los débiles o desempoderados. De esta forma cobra sentido el señalamiento de Jacqueline Jiménez respecto de la inestabilidad latente en el sistema político dominicano 3 producto de la legitimación fundada en privilegios del poder por encima de las leyes. El propio orden político se deslegitima frente al poder de un partido dominante que se ha cartelizado 4 . Debido a las aspiraciones de la población y los contenidos sedimentados de la democracia, la racionalidad política que se pretende legitimar no deja de producir tensiones que, de no ser canalizadas por los partidos políticos hacia la construcción de otro tipo de proyecto democrático, acaban ya sea en metas privadas o en proyectos nacionalistas-conservadores, o incluso por diluirse. 1. Desconfianza en los partidos políticos En general la desconfianza en los partidos es alta. En todos los casos más de la mitad de la población responde que confía poco o nada(ver gráfico IV.1). El PLD se sitúa como el partido que mayor confianza obtiene entre la población, 45.98% expresa que confía mucho o algo. El PRM, que se perfila como el principal partido de oposición, obtiene la confianza solo del 20.35% de la población. El PRD, aliado al partido de gobierno, mantiene el nivel más bajo con tan solo 6.59%. Los partidos minoritarios tampoco son bien vistos, apenas cuentan con un 7.30% de confianza de la población. 1 Pierre Rosanvallon. La contrademocracia: política en la era de la desconfianza. Ediciones Matinal, Buenos Aires, 2007, pp. 26-29. 2 Ídem. 3 Jacqueline Jiménez. Los partidos políticos en la República Dominicana. Editora Centenario, Santo Domingo, 1999, p. 126. 4 Jaqueline Jiménez, Corrupción y cartelización de la política en a República Dominicana. Editorial Académica Española, Berlín, 2017, pp. 10-12.
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Imaginar el futuro : ciudadanía y democracia en la cultura política dominicana
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