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Imaginar el futuro : ciudadanía y democracia en la cultura política dominicana
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IMAGINAR EL FUTURO. CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA 178 EN LA CULTURA POLÍTICA DOMINICANA Con relación al aborto prevalece la visión eclesiástica. Por lo que la lucha por un Estado laico se con­vierte en prioridad para la constitución de una democracia pluralista. En el aspecto económico, la mayoría de las personas se muestra favorable a los impuestos progresi­vos. De alguna manera esto empuja la posibilidad de financiar un Estado social. Frente al conserva­durismo del discurso neoliberal, en la República Dominicana hay condiciones para avanzar hacia la justicia fiscal. También para el tratamiento de la sanidad y la educación públicas en términos de una visión de universalidad. Atendiendo a las expectativas expresadas sobre el mercado de trabajo, se afirma que la precariedad e informalidad son producto de la baja retribución y las escasas oportunidades de progreso en el mercado formal. 2. El estado de la cultura política dominicana La política democrática ha sido derrotada por las élites conservadoras. Los procesos políticos y eco­nómicos en vez de reducir las asimetrías incrementan los privilegios injustos. Los datos de la inves­tigación hablan de una plutocracia y de un autoritarismo moderado. La yuxtaposición de conceptos y valores de la cultura política dibuja una sociedad en la que la for­malidad democrática se ve escamoteada por la convicción generalizada de que el poder opera con total impunidad. El gran problema de la política dominicana no es el clientelismo, sino la extrema desigualdad, que se expresa en el eterno círculo de la injusticia y la violencia. El sistema político dominicano está programado para beneficiar un número reducido de personas frente a la inmensa mayoría de do­minicanos. El clientelismo es solo el parche que ayuda a mantener una tenue cohesión social en el contexto de unsistema cuya ciudadanía entiendedañado. En el pensamiento hegemónico un país más justo resulta imposible, lo que es posible es un líder fuerte que brinde amparo y que conduzca al pueblo hacia la plenitud de la justicia ausente. Ahora bien, en todo sistema de dominación existen posibilidades de cambio. El hecho de que la gen­te aspire a la justicia expresada en la demanda de un mayor nivel de bienestar demuestra la existen­cia de un campo abierto para un proyecto político democrático. 3. La democracia por venir: ciudadanía y justicia Los resultados de la investigación subrayan el impase político provocado por el descontento exten­sivo de la ciudadanía enmarcado en un discurso impolítico que no logra imaginar un futuro posible. La democracia se afirma en la constitución de la ciudadanía o el demos que, frente a la concepción formalista y autoritaria del discurso hegemónico, se perfila como ciudadanía vigilante. Esta tiene su espacio en el desarrollo de la democracia de control 6 . 6 Pierre Rosanvallon. La contrademocracia: política en la era de la desconfianza. Ediciones Matinal, Buenos Aires, 2007, 23-34.