Heft 
Nr.49(16.-30.Okt.)
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As centrais reclamam da quebra de um acordo firmado pelo governo com os sindicalistas sobre o tema, mas o acordo não levou em conta que é o Congresso quem aprova ou não a mudança. O texto da regulamentação das centrais, preparado pelos sindicalistas com o governo, seguiu para o Congresso com recomendação à base do governo para que fosse aprovado, ser incluída qualquer alteração sobre o imposto sindical. Mas as duas partes cochilaram durante a votação e uma emenda do deputado Augusto Carvalho(PPS-DF) foi aprovada no plenário da Câmara. O DEM, por sua vez, ainda não tem posição firmada. O líder do partido no Senado, José Agripino (RN), vai reunir a bancada na próxima semana.(Valor Econômico, 26/10/2007) Más empresas a manos brasileñas Un número significativo de empresas argentinas ha sido transferido a capitales brasileños en los últimos años. Varias de ellas constituían compañías emblemáticas y tradicionales en sus propios sectores y habían sido fundadas y desarrolladas por empresarios argentinos. Tal es el caso de Acindar, Perez Companc, Loma Negra, Quilmes y, próximamente, Alpargatas. Muchas otras pertenecían a capitales internacionales, nacionales o mixtos, pero estaban gerenciadas localmente y, al pasar a propiedad brasileña, cambiaron su conducción a cuerpos directivos de ese origen. Ha sido particularmente llamativo el proceso de adquisiciones de origen brasileño en el sector del procesamiento de carnes. Swift, Quickfood y otros frigoríficos han pasado a ser controlados por empresas de ese mismo rubro del país hermano y parecería que aun se podrán producir otros casos similares. Este impulso se relaciona con el fuerte crecimiento de la ganadería y la industria cárnica en Brasil, que en pocos años ha pasado a convertirse en el primer exportador de carne del mundo. Cuando se producen fenómenos que muestran una orientación sistemática bien definida, debe encontrarse una explicación que los justifique y que seguramente no será el azar. La brasileñización de empresas argentinas tiene más de una razón. Hay que mencionar en primer lugar el marco de condiciones financieras y cambiarias que desde hace varios años facilitan esa corriente de adquisiciones. Los activos argentinos se han abaratado notablemente como resultado de mantener aquí artificialmente una alta cotización del dólar, en contraposición con la fuerte revaluación del real. La Argentina está así muy barata para los brasileños, no sólo para el turismo y las compras de consumo, sino también para los activos productivos. Además, el valor de éstos sufre hoy el castigo de un elevado riesgo país. En efecto, desde comienzos de 2007 la tasa de riesgo local se ha elevado sensiblemente como consecuencia de la manipulación de los índices oficiales y del debilitamiento progresivo de los resultados fiscal y comercial. Otro factor también relacionado con la situación macroeconómica es el diferente acceso a los mercados de capital y de deuda. La Bolsa de San Pablo, por dar un ejemplo, se ha convertido en un importantísimo centro de captación internacional de inversiones en bonos y acciones, al cual concurren las empresas con emisiones iniciales o ampliatorias de su capital. Casi todos los grandes fondos de inversión del mundo concurren allí y están facilitando la captación de capital que luego se emplea en los planes de expansión de las empresas brasileñas. Los volúmenes negociados en los mercados de valores de Brasil muestran hoy un orden de magnitud incomparablemente superior a los logrados en la Argentina. El país vecino, además, está cerca de calificar con el Grado de Inversión, mientras que nuestro país aún está lejos de lograrlo. Las políticas más ortodoxas aplicadas por el gobierno de Lula da Silva, que fueron duramente criticadas por quienes preferían alentar el consumo despreocupándose por la inflación, se muestran finalmente más consistentes y perdurables. El Estado argentino continúa en default al mantener impaga la deuda con entes oficiales extranjeros del Club de París y con los bonistas que no aceptaron el canje. Quedan además resabios del tono inútilmente agresivo con que se renegoció nuestra deuda pública y de la fuerte e inédita quita que se le aplicó. 7