del comercio de bienes, propuesta hasta hoy sin respuesta, o mejor dicho, cuya respuesta práctica ha sido la firme actividad norteamericana de negociación de acuerdos bilaterales de libre comercio(en realidad con propósitos mucho más amplios) con los países de América Central, Colombia, Perú y(casi) con Ecuador. El Mercosur- Paralelamente, el Mercosur emprendió la negociación y celebró acuerdos de libre comercio con Chile(1995), con Bolivia(1996), con Venezuela, Ecuador y Colombia(2004), y con Perú(2005), que se refieren exclusivamente al comercio de bienes y no incluyen el comercio de servicios, compras gubernamentales, reglas sobre inversiones, propiedad intelectual, etc. El Atpdea- En 2002, el Congreso de los Estados Unidos había aprobado el ATPDEA(Andean Trad Promotion and Drug Erradication Act) por el cual concederían unilateralmente preferencias comerciales, sin reciprocidad por parte de los beneficiarios, para listas de productos de países andinos a cambio de la ejecución de programas de erradicación de las plantaciones de coca. El resultado de la aplicación durante cinco años de esta ley fue, por un lado, expandir las exportaciones de dichos productos de estos países para los Estados Unidos y, por otro, esperar la oportunidad del surgimiento en estos países de grupos de intereses empresariales locales favorables a la negociación de acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos cuando se terminase el plazo de vigencia de aquel Acto. La Unasur- Posteriormente, fue lanzado en 2004, en Cuzco, el proyecto de formación de una Comunidad Sudamericana de Naciones, hoy denominada UNASUR, organización que se pretendería semejante a la Unión Africana, en África; a la Unión Europea en Europa; a la ASEAN, en Asia; y al MCCA, en América Central. Las negociaciones para concretar la UNASUR han encontrado tres distintas resistencias: primero, la de países que celebraron acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos; segundo, la de países que dan prioridad al fortalecimiento del Mercosur y que creen que Brasil estaría“cambiando” el Mercosur por la UNASUR; tercero, la de países que consideran que es necesaria una organización más ambiciosa, basada en la solidaridad y en la cooperación y no en aquello que consideran que es el individualismo “mercantilista” de las preferencias comerciales, de los proyectos de inversión y del libre comercio. Argentina y la estrategia de integración brasileña- No existe la menor posibilidad de construcción de un espacio económico y político sudamericano(economicista o solidarista, no importa) sin un amplio programa de construcción y de integración de la infraestructura de transportes, de energía y de comunicaciones de los países de América del Sur. El comercio entre los seis países fundadores de la Comunidad Económica Europea correspondía en 1958 a cerca del 40% de su comercio total y hoy supera el 80%. En contraste, el comercio entre los países de América del Sur correspondía en 1960, fecha del comienzo de la ALALC, a cerca del 10% y aún en 2006 no superó el 17% del total del comercio exterior de la región. Este reducido comercio tenía su causa en la pequeña diversificación industrial de las economías sudamericanas(hoy también un obstáculo, pues cuanto más diversificadas las economías mayor su comercio recíproco), pero también en la pequeña densidad de los sistemas de transportes en aquel momento y hasta hoy. Hay un interés vital en conectar los sistemas de transportes nacionales y las dos costas del sub-continente, superando los obstáculos de la Selva y de la Cordillera, como se está haciendo al norte entre Brasil y Perú, y se procurará hacer al sur, entre Brasil, Argentina y Chile. La iniciativa para la Integración de la Regional sudamericana(IIRSA), en 2000, fue un paso de gran importancia en este esfuerzo de planeamiento, que necesita para concretarse del elogio regional del financiamiento. Unidos o dominados- Falta mucho por hacer, en especial en los campos avanzados del desarrollo científico y tecnológico que plasmarán la sociedad del futuro, tales como las actividades espaciales, aeronáuticas, nucleares, de defensa, de informática y de biotecnología. Es necesario e indispensable que todos los organismos de la estructura burocrática de los Estados brasileño y argentino, incluso muchas veces envueltos en rivalidades, resentimientos y desconfianzas históricas, comprendan el desafío que la Nación argentina y la Nación brasileña enfrentan en este inicio del Siglo XXI, comprendan la visión estratégica de los presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva y contribuyan, así, para que se realice la faceta gloriosa de la profecía de Juan Domingo Perón:“El Siglo XXI los encontrará unidos o dominados”. ∗ Embajador S P guimaras es Secretario General Del Ministerio de Relaciones Eexteriores de Brasil 9
Issue
Nr.59(1.-20.Juni)
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