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Situación actual y perspectivas de las relaciones entre Venezuela y Brasil
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no representan más de una octava parte del total. Brasil mantiene superávit comercial con la Unión Europea, Estados Unidos, MERCOSUR y Oriente Medio, en tanto que su balanza es defi citaria con Asia y con África. Por efecto de estas tendencias económicas, además de sus intereses geoestratégicos mundiales(sobre todo el de ingresar como miembro permanente a un Consejo de Seguridad ampliado), parece muy probable que disminuirá la atención que las élites y el gobierno de Brasil presten a la integración sudamericana y los problemas de América Latina, mientras crezca su interés en el logro de posiciones de poder en escala global. Por otra parte, el vigoroso crecimiento del poderío financiero e industrial brasileño, con sus avanzadas tecnologías autóctonas, si por un lado ayuda al desarrollo de Sudamérica en su conjunto, y sus exportaciones e inversiones son bienvenidas, por otro lado a veces la expansión económica de Brasil choca con la de otros países del subcontinente, menos fuertes y menos desarrollados.(En todas las regiones periféricas del mundo, se vislumbran crecientes contradicciones entre los intereses de losemergentes neo-hegemónicos y los que meramente se encuentranen desarrollo). El gran capital industrial y financiero brasileño –inevitablemente apoyado por el gobierno laborista conforme al admirable pacto de cuatro clases que rige al país- ha tenido conflictos con las dirigencias económicas y políticas de Bolivia, Perú, Paraguay y Uruguay y ha sido acusado de prepotente y ventajista. De esta manera, Brasil presenta ante el resto de Sudamérica(y, por extensión, Latinoamérica y el Caribe) una doble cara: por un lado, la de democracia progresista que da un admirable ejemplo de cómo conciliar el crecimiento económico con la inclusión social, a la vez que encabeza un movimiento de autoafirmación regional emancipadora y, por otro, la de potencia neo-hegemonista cuyos intereses se van divorciando poco a poco de los de sus vecinos y hermanos relativamente más pobres y menos avanzados. La geopolítica brasileña, basada en los trabajos teóricos del capitán Mario Travassos (década de 1930) y del general Golbery do Couto e Silva(década de los sesenta) postula la necesidad de impedir que alguna potencia o influencia foránea inamistosa se instale más allá de los límites occidentales de Brasil: fronteras débiles y permeables por su carácter agreste, despoblado y subdesarrollado. Según esta teoría geopolítica, mientras avance el largo y lento proceso de poblamiento y desarrollo del oeste y noroeste del territorio, la estrategia brasileña debe tender a impedir que entre sus límites occidentales y nor­occidentales y el Océano Pacífico o Mar Caribe, surjan núcleos de poder hostil o amenazas de invasión al espacio de Brasil. La mejor forma de cumplir ese propósito, consiste en expandir y fortalecer la influencia comercial, financiera, cultural y diplomática e ideológica brasileña hacia el oeste y el norte. Evaluando las relaciones de Venezuela con Brasil Antes de 1999 Durante la época colonial, Portugal y España intentaron una delimitación definitiva entre sus respectivos dominios americanos por los Tratados de Madrid(1750) y de San Ildefonso (1777) y este último, cuya firma coincidió con la creación de la Capitanía General de Venezuela, echó las primeras bases para posteriores negociaciones territoriales entre Venezuela y Brasil independientes. Las relaciones diplomáticas entre Caracas y Río de Janeiro se iniciaron en 1842, y en los años subsiguientes fueron suscritos tratados de amistad, de navegación y de extradición entre los dos países. En 1859 se firmó el tratado que fijó los límites fundamentales, pero quedaron pendientes varios pormenores, y los trabajos de demarcación se prolongaron hasta la segunda mitad del siglo XX. En materia 3