En lo político, a veces los gestos agresivos del líder venezolano contra el“imperio” son útiles a la diplomacia brasileña para poder presentarse ante Washington como la alternativa moderada al extremismo del vecino, apoyando algunos planteamientos de éste, pero destacando al mismo tiempo su propio carácter“razonable” y su deseo de negociar las divergencias, pudiendo servir, desde luego, como posible mediador o “apagafuegos”, calmando los ímpetus del turbulento presidente de Venezuela en aras de la paz hemisférica. Alternativas de política venezolana hacia Brasil No cabe duda de que la continuación de estrechas y amistosas relaciones con Brasil es beneficiosa para Venezuela. En lo fundamental, el intercambio económico, técnico, científico, académico y cultural con ese gran país ofrece grandes perspectivas de progreso y bienestar para nosotros. Brasil constituye un centro de poder geopolítico cada vez más independiente de las grandes potencias del Primer Mundo, y su ejemplo y aliento diplomático puede ayudar a Venezuela y al conjunto de América Latina a lograr una posición más relevante y ventajosa en el seno del sistema internacional pluripolar que, al parecer, se encuentra en proceso de formación. Al mismo tiempo, Venezuela ha aprendido a apreciar en su valor positivo la calidad humana, política, técnica, científica y cultural de la nación brasileña. La simpatía que los venezolanos siempre han sentido hacia un pueblo tan parecido al nuestro a pesar de la diferencia de lenguas, ha tendido a profundizarse durante el pasado decenio. Por otra parte, debe aclararse ante el gobierno y las élites de Brasil, que una futura Venezuela democrática insistirá en corregir el extremo desbalance del intercambio económico entre los dos países. Debe emprenderse desde ya un estudio pormenorizado e ingenioso entre expertos de ambos países para buscar soluciones a mediano plazo a esta situación. Asimismo, un futuro gobierno democrático venezolano sin duda pasará en revista todos los acuerdos exteriores suscritos precipitadamente y sin consultas por el actual régimen, con miras a posibles modificaciones o, incluso, denuncias. Sin embargo, debemos estar conscientes de nuestra debilidad negociadora mientras no se logre reconstruir el deteriorado aparato productivo venezolano. Al mismo tiempo es imprescindible que Venezuela reduzca un tanto su dependencia económica y estratégica de Brasil mediante el restablecimiento de un natural equilibrio entre sus diversas articulaciones geopolíticas. En los años noventa nos tornamos hacia Brasil para lograr un contrapeso al Grupo de los Tres y Estados Unidos; hoy en cambio tenemos necesidad de zafarnos un poco de Brasil y restablecer plenamente las relaciones con los amigos tradicionales, reingresar a la Comunidad Andina de Naciones(CAN) y resucitar al G-3. Sin embargo, parece probable que las relaciones generales entre Brasil y una Venezuela democrática, con plena libertad política y vocación de justicia social, serán más fáciles y fructíferas que las actuales relaciones entre un régimen democrático y otro autoritario. En un ámbito de plena libertad individual y respeto por los derechos humanos en ambos países, los intercambios y diálogos se multiplicarían en todos los ámbitos. Para Brasil probablemente será un alivio tener por futuros interlocutores a personas exentas de dogmatismos ideológicos y de ilusiones mesiánicas. 6
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Situación actual y perspectivas de las relaciones entre Venezuela y Brasil
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