Resumen ejecutivo Los gobiernos de Venezuela y de Estados Unidos pasan por un momento difícil dada la confluencia de algunos obstáculos materiales, verbales y perceptivos que impiden llevar adelante unas relaciones bilaterales“normales”. La victoria electoral demócrata y la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Barak Obama, permiten a algunos decisores y analistas en Washington y en Caracas preguntarse sobre si se reducirán las tensiones entre los dos países. Aunque para Estados Unidos, su interés nacional se adecua a unas realidades geopolíticas, el presidente Obama ofrece otro estilo de política exterior distinto a su antecesor y desea mejorar las relaciones con el gobierno de Chávez, de acuerdo con la idea de no confrontarlo y no aislarlo. De ser esto cierto, saltarían a la vista tres escenarios en cuanto a las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos: 1) que se den las condiciones para reconstruir las relaciones, con base en algunos mecanismos generadores de confianza mutua; 2) que se profundicen las diferencias y se de una ruptura definitiva y; 3) que la situación se mantenga dentro de un plano contradictorio, pero que no genere necesariamente una ruptura definitiva entre ambos gobiernos. Introducción Con el gobierno del presidente Obama, Estados Unidos irá perfeccionando su agenda internacional en un mediano plazo y enfatizará algunos puntos centrales de su política exterior y su política de seguridad y defensa, junto con el respaldo a la democracia y a la política de desarrollo económico y de comercio exterior. Esto se enlaza con la renovación de la política de seguridad mundial que Estados Unidos sigue desarrollando, a pesar de utilizarse un discurso menos“realista” que la administración anterior. El retorno demócrata al poder significa un nuevo aliento para la comprensión mutua entre EE.UU. y los gobiernos y pueblos al“sur de la frontera”. Sin embargo, esta ilusión no puede olvidar lo que se ha acumulado en estos últimos años en el“buzón” interamericano, lo que dificulta la concreción de una nueva etapa. De hecho, el presidente Obama busca combinar el interés nacional de su país con las características específicas de un continente y de unos gobiernos cuya mayoría trata de no estar entre los actuales dos polos de atracción: el paquete ideológico radical que representa el presidente Chávez y el polo liberal cercano a Washington, representado por el presidente Uribe. Por otra parte, el gobierno de Hugo Chávez se ha venido separando de los procesos hemisféricos, al percibirlos como muy neutrales o antagónicos a sus planteamientos de corte radical sobre los temas de la lucha antiimperialista y de la crisis del capitalismo. Es por ello que Caracas prefiere relaciones especiales con 4
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