europeos para que no acepten el desarrollo nuclear estadounidense en un territorio cercano a las fronteras rusas. A su vez se critica la propuesta demócrata de acercarse nuevamente a Cuba y de reducir el impacto de algunas medidas económicas y del embargo económico a la isla sin cuestionar el orden interno de ese país; de no presionar militarmente a Irán para que cancele su programa nuclear, de no reclamar el acercamiento del gobierno pakistaní a los talibanes que gobiernan parte de ese territorio y de felicitar al presidente Higo Chávez por su victoria en el referéndum de febrero de 2009 y de darle la mano en el mes de abril de 2009, en el contexto de la V Cumbre de la Américas realizada en Puerto España. A esto hay que añadir la tradicional alerta latinoamericana y caribeña sobre cómo va a actuar el gobierno estadounidense: ¿tendrá el presidente Obama una política de negligencia o reactivará los lazos con los gobiernos de la región? La Política de EE.UU. hacia América Latina y el Caribe Estados Unidos estuvo presente en América Latina y el Caribe durante las dos últimas administraciones republicanas. Los temas del comercio intra-hemisférico, la iniciativa del Área de L ibre Comercio para las Américas(ALCA), la promoción de los Tratados de Libre Comercio(TLC) y el combate al terrorismo y al narcotráfico, el apoyo militar a Colombia más los temas migratorios y el envío de las remesas estuvieron en la mesa de negociaciones y, ciertamente no hubo, como tanto se repite, un desdén por América Latina y el Caribe, sino en todo caso, una manera de ver las cosas que ciertamente no obtuvo un apoyo mayoritario en la región. Ahora le toca al nuevo gobierno demócrata continuar con esas políticas dentro de un enfoque más pragmático, comprometiéndose a seguir colaborando con una mayoría de países que no quieren estar atrapados dentro de los dos polos ya mencionados. Es en este marco en donde se están definiendo las nuevas relaciones entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe. No se deben tener falsas ilusiones sobre que los“temas blandos” dominarán la agenda y que la nueva administración será “más sensible” a la problemática regional. Las fallas democráticas, el rearme regional, el radicalismo de sectores políticos en algunos países que han tenido gobiernos de izquierda, las tensiones fronterizas entre algunos países latinoamericanos, la amenaza de una internacionalización de la región por la presencia de potencias extra-hemisféricas, las ofertas para asentar bases y facilidades militares de terceros países en la región y la incertidumbre sobre un cambio general en Cuba, son apenas algunos de los temas relacionados con la seguridad y la defensa que deben ser retomados por la Administración estadounidense. 7
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