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Vargas, del riesgo al desastre : los aludes torrenciales de 1999 ; gestión de riesgo ; entre lo planificado y lo ejecutado
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El fenómeno ocurrido y las condiciones previas a su ocurrencia; el paso del riesgo al desastre Deslaves y formación del Litoral Central En la noche del 15 al 16 de diciembre de 1999, ocurrió en el Estado Vargas el peor desastre natural de la historia de Venezuela, causado por lluvias torrenciales que generaron crecidas de quebradas, arrastre de sedimentos y rocas y flujos de alta intensidad, con gravísimas consecuencias en términos de muerte y destrucción, que no deben ser olvidadas a fin de insistir en la necesidad de la prevención para evitar este tipo de tragedias. El Litoral Central es un extenso y estrecho borde costero, situado entre el mar Caribe y la Cordillera de la Costa, cuya geografía es el resultado de la acumulación progresiva de capas de sedimentos provenientes de deslaves. Estas zonas, donde se asienta la mayoría de la población de Vargas, son áreas bajo amenaza de deslaves. Con las lluvias de 1999, los venezolanos se percataron de una realidad: sobre esas costas y su zona de ocupación urbana pesa una terrible amenaza natural de lluvias torrenciales. Ya han ocurrido en el pasado y seguramente seguirán repitiéndose en el futuro. Las lluvias de diciembre 1999 Las precipitaciones anuales promedio en Vargas son de 510 mm. En 1999 se multiplicaron casi por 4 y alcanzaron los 1910 mm. Llovió continuamente durante 15 días, a finales de noviembre, y en los últimos 3 días se midieron 911mm de precipitación. Los riachuelos se transformaron en grandes ríos, y los torrentes, escurriendo por pendientes mayores de 30º, generaron erosión, desprendimiento de capa vegetal y arrastre de sedimentos. Los flujos de lodo de alta densidad desplazaron rocas de gran magnitud, que destruyeron edificaciones e infraestructura. El evento alteró la historia local y modificó el frente costero. Se depositaron unos 20 millones de m 3 de sedimentos. Como resultado, se produjeron severos daños en los asentamientos urbanos de la costa, muerte y desolación en Vargas, y un gran pesar en el país. Fue un evento excepcional: algunos especialistas estiman que el período de retorno para lluvias similares en Vargas, es de 500 años. Consecuencias del deslave La tragedia ocasionó daños de enormes proporciones: Doscientas cuarenta mil personas(70% de la población) afectadas y cien mil evacuadas; ocho mil viviendas (el 10% del total) destruidas; cinco hospitales y ambulatorios dañados; sistemas de aguas negras y blancas colapsados; el 85% de la vialidad troncal destruida. Paralización del puerto, aeropuerto y actividad recreacional; el 30% de la infraestructura educativa afectada; cinco mil millones de dólares en daños materiales y; entre 10.000 y 15.000 víctimas. La tragedia obligó a entender, de una manera brutal, que un desastre no es sólo el producto de un fenómeno natural, sino, sobre todo, de la intervención humana, del bajo nivel de desarrollo social, de la falta de planificación, y de la debilidad institucional. 1