de mantenimiento de las mismas. Esa dinámica es propia de zonas montañosas en los Alpes, en el oeste de China y en Japón, por ejemplo. A fin de tener una estrategia de prevención sostenida, y dada la situación actual del estado Vargas, es necesario concluir varias obras que no han sido terminadas, reparar muchos errores cometidos y destruir y reconstruir aquellas obras que presentan errores ingenieriles y que así lo requieran, además de continuar con la planificación y construcción de pequeñas presas en las partes montañosas. El conocimiento para la prevención La experiencia también se convirtió en un laboratorio de enseñanza y aprendizaje no sólo en el manejo urbano, sino en la problemática ambiental y de manejo de infraestructuras. Hoy existen en Venezuela equipos que saben integrar todas estas variables con un solo fin y al mismo tiempo, grupos de ingenieros hidráulicos y geólogos que saben llevar a cabo diseños de obras de control de torrentes. Se ha producido un proceso de transferencia de conocimiento desde los centros académicos de mayor nivel internacional, que conocen este tipo de fenómenos y obras, hasta Venezuela, sus profesores y estudiantes universitarios, quienes saben ahora atender este tipo de problemática. Este es tal vez el logro estratégico más importante en lo que corresponde a la gestión del conocimiento y que se vincula directamente con el trabajo que el Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene que llevar adelante para labrar el futuro de Venezuela(y que fue su norte entre los años 1999 y 2001). Estas capacidades no son permanentes y requieren de apoyo y trabajo para que los especialistas puedan seguir desarrollando las actividades de investigación y aplicación. Esto es necesario, no sólo para reducir significativamente riesgos en el estado Vargas ante aludes torrenciales, sino para que esta experiencia pueda ser aplicada en muchas otras regiones del país que requieren de una delicada planificación y ejecución de obras para el control de torrentes y la reducción de riesgos ante aludes torrenciales, como son Caracas, Maracay y Mérida, entre otras. La experiencia de Vargas también constituyó una sólida base para la formulación de Agendas a nivel nacional en lo que corresponde a la prevención de desastres, los cuales deben realizar investigación de los fenómenos ambientales de riesgo sobre la población y generar los planes educativos de prevención y de atención de las emergencias, que son necesarios para el fortalecimiento de la gerencia pública y para la constitución de un Sistema Nacional de Gestión de Riesgos y Prevención de Desastres. Un país como Venezuela, de alto riesgo sísmico y sometido a lluvias torrenciales, en zonas altamente pobladas, exige tal agenda, que se disponía en el MCT entre 1999 y 2001 y fue eliminada en 2002. Esto a su vez debe ser llevado a alcaldes y gobernadores mediante programas de fortalecimiento de la gestión regional en la mitigación de desastres. Las recientes experiencias en desastres naturales obligan a entender y asumir que los desastres se construyen socialmente. Los eventos naturales ocurren siempre, pero sólo se convierten en desastres(mal llamados“naturales”) si el factor humano está allí, una vez que ha intervenido, ocupando y transformado el ambiente. Es por ello que los grandes conglomerados urbanos representan un gran potencial de posibles tragedias frente a las amenazas naturales. 8
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Vargas, del riesgo al desastre : los aludes torrenciales de 1999 ; gestión de riesgo ; entre lo planificado y lo ejecutado
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