En su estudio sobre capital humano, Venezuela figura en el rango 75 entre 122 países, pero ocupa el antepenúltimo puesto respecto de las condiciones del entorno que facilitan o impiden el desarrollo del capital humano(infraestructura, cooperación entre universidades y empresas, marco legal y movilidad social). Todo indica que el rendimiento del gobierno se encuentra en una espiral descendente: la baja eficacia(competencia técnica y social) y efectividad(capacidad de implementación) de la acción de gobierno tiende a erosionar su legitimidad, tendencia que a su vez, disminuye la eficacia y efectividad y conduce a mayor represión. Dado que el deterioro de la gobernanza se debe a causas estructurales arraigadas en el modelo del socialismo bolivariano, a continuación se presenta un breve contraste entre los elementos fundamentales de este modelo y el proyecto progresista. Contraste entre el modelo del socialismo bolivariano y el proyecto progresista Socialismo bolivariano Democracia plebiscitaria manipulada Concentración del poder en la presidencia Centralización del Estado Modelo de desarrollo“endógeno” cerrado y desacoplado por aversión a posibles riesgos relacionados con la globalización Economía de comando con regulación central del Estado DDHH parcializados Acción en el plano internacional a favor de posiciones parcializadas Proyecto progresista Democracia cosmopolita(Constitución 1999) Separación de poderes Descentralización del Estado Modelo de desarrollo sostenible abierto que aprovecha las oportunidades de la globalización Economía de mercado con amplia regulación social DDHH para todos por igual Acción hacia la utopía de una democracia cosmopolita/desarrollo sostenible ¿Qué hacer? Guía para la gestión hacia la utopía progresista La visión de país y el modelo de desarrollo del llamado socialismo bolivariano no concuerdan con las ideas plasmadas en la Constitución de 1999. En cambio, la visión de democracia cosmopolita y el modelo de desarrollo sustentable sí se ajustan plenamente al ideal constitucional. En consecuencia, más que innovaciones institucionales, el país necesita que sus instituciones se ajusten al orden constitucional. Una fuerza progresista alinearía el esquema institucional a este orden y se concentraría en optimizar la gestión política para alcanzar el ideal postulado. Los diversos modelos de evaluación de la gobernanza-capacidad del gobierno para formular e implementar políticas sanas de manera efectiva(Banco Mundial)- parten de premisas normativas similares, a saber: democracia basada en los principios del imperio de la ley, separación de poderes y alternancia; economía de mercado con garantías sociales; participación de los actores sociales. De estos principios se pueden derivar requisitos de gobernanza que se operacionalizan en indicadores de gestión. Estos, a su vez, sirven como manual para una exitosa gestión en función de los requisitos de gobernanza. Apoyándonos en un modelo de última generación elaborado por un equipo del Hertie School of Government 16 proponemos a continuación una guía de buena gestión hacia una democracia cosmopolita. 10
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Cultura de debate versus dogma : elementos de una visión progresista
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