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Los acuerdos de asociación entre América Latina y la Unión Europea : el papel del movimiento sindical
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nico de la principal potencia del planeta y, en el mejor de los casos, a su propio destino. Quizás a partir de esta realidad se pueda es­cribir una nueva página de la historia para que América Latina, caracterizada por la disper­sión y la fragmentación, deje de ser noticia por sus crisis y se constituya en un actor de relevancia internacional. Los últimos cambios políticos, que no son aislados ni casuales, abren una oportunidad para avanzar en esa dirección. Sin embargo, la condición decisiva para influir en el mundo globalizado es adqui­rir una escala y una fuerza que, junto con una política correcta, conviertan a la región en un actor internacional respetado. Esto coloca en el centro de la estrategia el tema de la integra­ción regional. Una integración regional tan enunciada, inclu­so por las constituciones de algunos países, como poco aplicada. Y no cabe duda de que, a la hora de hablar de integración regional, la referencia ineludible es Europa. Por ello, no es casual que los intentos latinoamericanos por superar el plano discursivo y avanzar en acciones concretas de integración regional muestren importantes similitudes, en su con­cepción, instrumentos y objetivos, con la ex­periencia europea. No resulta extraño enton­ces que, tantos años después, la integración regional encuentre a europeos y latinoame­ricanos como socios en la tarea de construir un mundo multipolar que garantice la paz, el desarrollo sostenible y la justicia social. Pero más allá de los discursos, ¿qué ocurre en la práctica? ¿Ha avanzado la integración birre­gional? ¿América Latina es hoy más relevante para Europa que en el pasado? ¿Qué papel jue­ga el movimiento sindical en este proceso? Las negociaciones entre la Unión Europea y América Latina En 1999 se celebró en Río de Janeiro la pri­mera Cumbre de Jefes de Estado de Améri­ca Latina, el Caribe y la Unión Europea. Allí comenzó, con una retórica tal vez desmedida, un proceso que rápidamente demostró que las dificultades para avanzar eran muy su­periores a las que los gobiernos reconocían en los discursos. Casi una década después, la proclamada asociación birregional solo ha conseguido cerrar dos acuerdos: el de la ue y México en 2000 y el de la ue y Chile en 2002. Estos resultados no solo son cuantitativamen­te poco relevantes si se tiene en cuenta la vein­tena de países latinoamericanos, sino también cualitativamente poco importantes, ya que no se ha conseguido firmar ningún tratado con los bloques regionales ya existentes en Amé­rica Latina. Éste era, justamente, el objetivo fundamental proclamado en la Cumbre de Río de Janeiro. Se sucedieron luego otras dos cumbres(en Madrid en 2002 y en Guadalajara en 2004), sin que se registraran mayores avan­ces. Luego, a riesgo de reiterar la frustración, los gobiernos volvieron a reunirse en mayo de 2006 en la Cumbre de Viena, donde se produ­jo un nuevo impulso al diálogo birregional, que analizamos para cada subregión. América Central. Los primeros pasos para un acuerdo entre la ue y América Central se dieron en diciembre de 2003, cuando se firmó en Roma un Acuerdo de Diálogo Político y Co­operación. Éste tenía como objetivo crear las condiciones para la negociación de un acuer­do de asociación viable y mutuamente bene­ficioso que incluiría un tratado de libre comer­cio. El inicio de las negociaciones recién se concretó en la Cumbre de Viena. Para avanzar en un acuerdo de asociación, América Central se comprometió a aplicar las decisiones adop­tadas en marzo de 2006 en Panamá por los jefes de Estado centroamericanos, quienes anunciaron que procurarán concretar dos pa­sos vinculados a la integración regional, esen­ciales para poder lograr luego un acuerdo con la ue : la ratificación del tratado centroamerica­no sobre inversiones y servicios y la creación de un mecanismo jurisdiccional que garanti­ce la aplicación de la legislación económica regional en todos los países del área. Pana­ participará del proceso tan pronto como haya emitido una decisión formal de adhesión al Sistema de Integración Centroamericana ( sica ).