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Los acuerdos de asociación entre América Latina y la Unión Europea : el papel del movimiento sindical
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los países vecinos, acusan a Brasil de creer que el M ercosur es Brasil. Y que, por lo tanto, lo que le conviene a Brasil le conviene al M er ­cosur . En suma, que Brasil interpreta, refleja y defiende automáticamente el interés de sus socios. Este desafío no se limita solo al bloque. Todo indica que la Unasur, en buena medida por la creciente importancia de la energía y de los recursos hidrocarburíferos, pero también por razones geopolíticas, será un un espacio mul­tipolar. Ello implica que ningún país, ni siquie­ra Brasil, podrá determinar en exclusividad los destinos de la región, ya sea a través de la construcción de una hegemonía política y económica, ya sea a través de la cooperación y la integración. El liderazgo, para ser eficaz, deberá ser colectivo. Y deberá traducirse en instituciones y reglas que contribuyan a la go­bernabilidad. En esta perspectiva hay que analizar la situa­ción actual del M ercosur , concebido en sus orígenes como un núcleo duro de gobernabi­lidad en el espacio sudamericano, basado en la relación especial entre Argentina y Brasil. Su razón de ser y su sentido político han tras­cendido siempre su natural contenido econó­mico. El sindicalismo frente a acuerdos de asociación Frente a la situación de cada proceso de inte­gración regional y el estado de las negociacio­nes con la ue que hemos analizado en las lí­neas anteriores, las organizaciones sindicales pueden adoptar dos posiciones. La primera es oponerse al proceso e intentar frenar cual­quier eventual acuerdo. La segunda consiste en analizar el tema, fijar una posición y formu­lar una serie de planteos; es decir, participar del proceso de negociación e influir en su de­sarrollo. En los tres casos analizados(las negociacio­nes de la ue con América Central, la can y el M ercosur ), las organizaciones sindicales se han inclinado por la segunda alternativa. En general, se ha partido de una mirada crítica, pero con el propósito de incidir en la nego­ciación. El objetivo es alcanzar un posiciona­miento y una acción sindical común a ambos lados del Atlántico. Para avanzar en ello, es conveniente pregun­tarse cómo debe ser enfocada la acción sindi­cal, qué temas deben discutirse y con quiénes habría que hacerlo. ¿Cómo enfocar la acción sindical? Si las organizaciones sindicales pretenden generar algún tipo de influencia en el desarrollo de los procesos de integración y de negociación entre los bloques latinoamericanos y la ue , es necesario que actúen en forma conjunta, como región. No existe la más mínima chan­ce de que se consigan resultados si cada central sindical nacional(suponiendo que las diferentes centrales de cada país se pongan de acuerdo) actúa en forma independiente. El interlocutor sindical debe ser regional y debe actuar con una sola voz. Evitar la competencia entre sectores y entre países y actuar en conjunto es fundamental. En ese sentido, frente a las desventajas que implican estos procesos para el sindicalismo, la constitución y el fortalecimiento de sujetos regionales que se presentan como tales y ne­gocian desde esa perspectiva es una posible ventaja. Y en esto no hay excusas: avanzar en este objetivo solo depende del propio movi­miento sindical, de su inteligencia, su madu­rez y su espíritu de unidad. La fragmentación, nacional o regional, solo contribuiría a que los procesos de integración y negociación con otros bloques no reflejen los intereses y las propuestas de los trabajadores. La estrategia del movimiento sindical es avan­zar en ese camino de convergencia regional. En las tres subregiones existen organismos sindicales que nuclean a las centrales de los países miembros de cada bloque. Natural­mente, ellos están vinculados a los procesos de integración regional, por lo que la compo­sición y las líneas de acción de estos actores 11